martes, 28 de mayo de 2019

El "apoyo" a Palestina como una nueva forma de antisemitismo

El antisemitismo o judeofobia (algunos señalan esta última como la palabra que debe emplearse), es un fenómeno social muy antiguo, sin un origen claro. Consiste en la discriminación a las personas que practican el judaísmo o que provienen de familias con antecedentes en esa religión.



Judíos vuelvan a casa



Antiguamente, particularmente después del origen del cristianismo (derivado éste del judaísmo), a los judíos se les adjudicaba, entre otras cosas:

Haber matado a Cristo.- Una creencia absurda, ya que según los textos sagrados de los cristianos, fueron los romanos quienes crucificaron a Cristo y este resucitó posteriormente al tercer día.

Blasfemar en contra de Cristo.- Durante la Edad Media, algunos religiosos cristianos se esforzaron en demostrar que el Talmud contenía historias siniestras ensuciando el nombre de Cristo. Esto no es así, sino que algunos adjetivos hebreos tenían pronunciaciones similares al nombre latino "Jesús", y aunque los sabios judíos trataron de explicar esta situación en cuantiosas ocasiones, los cristianos siempre se empecinaron en dañar a estos judíos.

Comerse niños y desacrar hostias consagradas.- Otro libelo de sangre completamente falso, en donde siempre que había una desgracia se culpaba a los judíos de hacer cosas horrendas, esto aunque la propia religión lo prohíbe.

Además de las relacionadas con la religión, hubo otras muestras de odio gratuito en donde se acusaba a los judíos de traer la peste, dañar cosechas, etc.

Por si estos agravios no fueran suficientes, al terminar el feudalismo y comenzar la era de la acumulación del capital, se acusó a los judíos de acumular el dinero y conspirar para adueñarse del mundo. Pareciera que el odio cada vez crecía más y más sin ninguna razón.

Para la época de la Primera Guerra Mundial, ya ni siquiera las personas no religiosas se salvaban del odio, bastaba con que uno de sus padres o abuelos hubiera sido judío para que la gente los incriminara de cualquier crimen o los acusara de traición a la patria. Comenzaba la era de los nacionalismos y el orgullo patrio, y a los judíos nunca se les trataba como ciudadanos a pesar de haber nacido en un territorio y protegerlo con su vida durante la guerra.

El clímax de todo llegó con la Segunda Guerra Mundial, cuando se deportó a cualquiera persona que practicara judaísmo o descendiera de judíos, es decir, Alemania (y posteriormente todos los territorios conquistados por ella) les quitó de forma automática la ciudadanía a sus propios residentes y los concentró en campos de trabajos forzados buscando su destrucción.

Si bien es cierto que muchos otros grupos fueron encerrados y tratados como enemigos (entre ellos homosexuales y gitanos) estos no fueron perseguidos de forma sistemática. Por ejemplo, si a un hombre lo encerraban por ser homosexual, no se perseguiría a su familia para encerrarla también; y a diferencia de los gitanos, el Partido Nacional Socialista consideraba que los judíos eran una raza, y se crearon leyes una y otra vez para quitarles derechos ciudadanos basados en horrendos principios raciales.

El resultado fue terrible, millones de personas muertas. Fue algo tan abominable que, al terminar la guerra, se creó la Organización de Naciones Unidas para evitar que algo similar volviera a suceder. La lección parecía haber sido aprendida... o no.

Estamos comenzando el siglo XXI, lleno de avances tecnológicos; pero el odio hacia los judíos no para de avanzar. Si bien es cierto que en todos los grupos hay buenas y malas personas, en el caso del judaísmo pareciera que no importa que tantos filántropos existan, o los inventos que aporten, o las investigaciones o la ayuda humanitaria, siempre existirá el odio y el prejuicio, siempre habrá quien piense que los judíos quieren apoderarse del mundo, que son avaros, asesinos, ladrones, explotadores, aunque nunca en su vida hayan conocido una sola persona que sea judía.

Y para empeorar el problema, ahora surge una nueva forma de antisemitismo que se añade a todos los agravios anteriores: ser genocidas.

La mayor parte de los judíos vivimos en lo que se conoce como "diáspora", es decir, somos ciudadanos de los países en en los que nacimos. No vivimos en Israel, no somos ciudadanos de ese país, no podemos votar ni tomar decisiones, y muchos nunca lo hemos visitado. Claro tenemos una conexión espiritual por toda la historia y tradición, pero políticamente no tenemos ninguna injerencia.

Aún así, para una gran cantidad de personas en todo el mundo, los judíos de la diáspora son responsables de lo que, según dicen, es un genocidio: la ocupación militar por parte de un país llamado Israel, de un territorio que anteriormente pertenecía a los británicos, luego a Egipto y Jordania. La antigua Palestina del protectorado británico.

Esta nueva forma de antisemitismo permite a quienes fomentan el odio, atacar los judíos por cualquier causa. Si un judío protesta por alguna injusticia, se le echa en cara la ocupación de Palestina; si habla de los problemas de su propio país, mejor que deje de asesinar niños palestinos; si habla de política, como se atreve cuando Israel bombardea Gaza.

La guerra, en cualquier parte del mundo, es lamentable. Son muchas las causas de ésta, casi nunca es algo unilateral, y siempre son los ciudadanos de los países involucrados los que sufren las consecuencias; sin embargo, rara vez se acusaría a un chino de ser genocida por la matanza en el Tibet, o a un estadounidense por la invasión a Irak, se culpa siempre a los gobiernos y a los dirigentes.

En el caso del conflicto árabe-israelí, por increíble que parezca ¡Se culpa a los judíos de todo el mundo!

A las personas antisemitas poco podrían importarles los niños palestinos o los bombardeos de Gaza. No conocen lo que piensan los habitantes de esa región (muchos de ellos sólo desean la paz, no les pasa por la cabeza que Israel desaparezca) ni se interesan por saber sus costumbres. Muchos antisemitas denostan también la religión musulmana, pero cuando se trata de judíos no dudan en declararse así mismos como "simpatizantes de la causa palestina" y aseguran apoyar a Palestina en la "lucha por la resistencia", aunque sea desde la comodidad de sus casas no afectadas por la guerra.

Palestina no podría importarles menos, lo único que quieren es un pretexto para atacar judíos.


¿Qué tan grande es el problema?

Tan grande como para que más de 500 personas en una publicación de Internet, que nada tenía que ver con Gaza, Cisjordania ni Israel, acusen a los judíos de genocidas y asesinos, les digan que se regresen a su país (según ellos Israel, da igual lo que diga su acta de nacimiento o el idioma que hablen) y que inmediatamente después se diga que Israel no debería existir.

Tan grande como para que sinagogas en toda Europa y América sean atacadas y personas inocentes, que sólo estaban rezando, sean asesinadas.

Tan grandes como para que los funcionarios de Alemania declaren que no es seguro caminar por las calles usando kipá.

La idea última tras esos razonamientos es muy clara: los judíos no deberíamos existir.


¿Qué hemos hecho para ser tan odiados?

Nada, absolutamente nada. Seguimos nuestra religión, la cual está llena de fiestas, alegría y valores. La que que nos obliga a dar a quien menos tiene, proteger a los animales, cuidar de huérfanos y viudas, visitar a los enfermos y rezar tres veces al día. Y sin embargo, ahí están hordas de gente tratando de aniquilarnos y corrernos de nuestros países, todos ellos considerándose a sí mismos buenos ciudadanos y buenas personas.

Quiero creer que son más las personas que usan el sentido común y no se dejan llevar por los modernos libelos de sangre; pero tristemente veo, que los tiempos de la Edad Media vuelven; no mucha gente se moviliza para evitarlo, y basta con que una persona poseída por el odio llegue al poder, para volver a repetir la historia del holocausto, que muchos se esfuerzan por negar.

¿Cuándo acabará? ¿Cuándo podré  practicar mi religión sin que alguien me eche en cara lo mala persona que soy por eso?

martes, 31 de julio de 2018

LA TEFILÁ





"Y van a servir a Dios tu Dios", dice el Rambam que los sabios explican que servir se refiere a la Tefilá: Servir a Dios con todo tu corazón. ¿Qué servicio se hace con el corazón? El rezo.


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En hebreo la palabra "orar" es un acción reflexiva, no sólo se dirige hacia alguien más, no es más magia, no sólo se hace para impactar a Dios sino para impactar a uno mismo. El que termina de orar y es una mejor persona ha cumplido su objetivo, pues también está dirigida hacia uno mismo.

En la Torá se describen dos mitzvot:

1. Recitar el Shemá en las mañanas y por las noches.
2. Rezar la Amidá por la mañana, la tarde y la noche.


Ambas son independientes la una de la otra.

En su versión mínima, el Shema es un extracto del libro de Devarim (Deuteronomio 6-4:9). Aquí Dio le habla al pueblo de Israel diciendo:

"Shemá Israel" -Escucha Israel.

En cambio, en la Amidá, es el pueblo quien se dirige a Dio. Se puede rezar en cualquier idioma; sin embargo, hacerlo en hebreo tiene un valor cultural y espiritual.

No es necesario contar con los objetos religiosos para rezar, particularmente para quienes están en proceso de conversión y apenas están aprendiendo.

Fueron los rabinos quienes establecieron el horario de rezo de la Amidá así como las bendiciones que contiene (actualmente 19, en sus inicios tenía sólo 18). Los horarios tienen base en los sacrificios que se hacían en el Templo de Jerusalén en donde se daba la esencia de la vida espiritual.

Antes del templo se oraba en "amots", lugares en la montaña para ofrecer sacrificios y regresarle a Dios las cosas buenas que había dado. Había varios tipos de sacrificios: agradecimiento, expiación de pecados, etc. En el sacrificio se quemaba un animal, el humo subía a Dios y en ocasiones se comía la carne.

La gente en general no comía carne hasta que no iba a presenciar los sacrificios del Templo.

Cuando el templo es destruido, los sacerdotes dejan de tener un papel relevante y entonces los predecesores entienden en este hecho el cumplimiento de una profecía: "Nuestros labios sustituirán a los sacrificios" (Hoshea 14:3).

Las oraciones de hoy día son un reemplazo de los sacrificios que se hacían en el Templo y por lo tanto siguen el mismo esquema: se hacen por la mañana (shajarit) y por la tarde (minjá). Al atardecer no había sacrificios, pero quedaban las brasas ardiendo, de ahí surge el rezo de la noche (arvit).

 Además de los sacrificios, las oraciones aparecen mencionadas en los salmos: "... te elogiaré tarde, mañana y noche".

Tradicionalmente, los horarios de la Amidá se han relacionado con los patriarcas, existiendo un midrash que cuenta que Abraham se despertó en la mañana temprano para ir a sacrificar a su hijo, dando así origen a la Amidá de shajarit; Isaac salía a pasear por las tardes, y rezaba minjá; y Jacob rezaba por la noche.


Además de los sacrificios ordinarios del Templo, en las fiestas se hacía un sacrificio adicional: "Musaf". Por eso en Shabat y las fiestas se hace una oración extra, una 4a tefilá que se hace antes de Minjá. En Yom Kipur se hace una 5a tefilá, la de cierre del día.

El Rambam aseguraba que era una mitzvá orar todos los días, mientras que Najmánides decía que orar todos los días era una institución rabínica.

La Torá no dice cuántas veces al día rezar, no está adjunta a un momento específico, de manera que incluso las mujeres están obligadas a hacer Tefilá; sin embargo, los rabinos sí establecieron una serie de horarios para rezar la Amidá:

Shajarit: Desde el amanecer hasta antes del medio día.

Minjá: A partir de la 1pm y hasta la caída del sol.

Arvit: A partir del ocaso.



¿Cómo rezaba la gente?


En el Talmud rezar es poner la cara al piso. Como lo hacen los musulmanes hoy día, es como rezaban los judíos en aquel entonces. Esto cambió en algún momento, aunque se conserva en el Aleinu, durante el último servicio de Yom Kipur (el 5o); en algunas sinagogas ortodoxas se tiran al piso extendiendo completamente el cuerpo diciendo torim, istajavin, modim.

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En la edad media esto cambió, y hasta ahora la Amidá se reza de pie, mientras que el Shemá se recita sentado.

Hay oraciones que se hacen en comunidad y otras solo.

Hay momentos en que debe de estar presente la comunidad (un Minyán, 10 personas judías mayores de 13 años), como el kadish, pues el duelo no debe pasarse en soledad.


SIDUR


Fue Ezra, durante el exilio en Babilonia, quien estableció el Sidur. Compilando oraciones de alabanza, petición y agradecimiento. En ese entonces las personas rezaban en su propia lengua pues dado el exilio en Babilonia, la mayor parte de los judíos no hablaban hebreo; así mismo oraban según sus propios pensamientos e inspiración.

Para que las personas pudieran orar en hebreo, Ezra elaboró el sidur (libro con oraciones, derivado de "seder", orden) que unificaba la forma de rezar del pueblo.

A parte del sidur, está el Matzor, para las fiestas mayores. Sólo para dar la distinción de que son fiestas y no oraciones de todos los días.


CONDICIONES PARA HACER TEFILÁ

Hay 5 condiciones que deben cumplirse para poder rezar la Amidá

1. Toltorat Hayydaim, manos limpias. Por lo que debemos recitar Netilat Yadaim antes de recitar la Amidá.

2. Kisui Ha'ervá, vergüenzas cubiertas. Se refiere a tener cubiertos los genitales.

3. Toltorat Hammasom, lugar limpio. Sin basura, excremento ni olores fuertes alrededor.

4. Devarim Hajopezim, necesidades cubiertas. No debes tener hambre ni ganas de ir al sanitario mientras rezas, por lo que debes atender esta necesidad antes de iniciar el rezo

5. Kavanat Halev, intención del corazón. Esta es la parte más importante.


También existen otras condiciones que son ideales, pero que en caso de emergencia se pueden omitir:

1. Rezar de pie. Si una persona enferma puede exentarse de levantarse para rezar.

2. Mirar hacia Jerusalem.

3. Espalda recta, manos en el corazón y cabeza ligeramente inclinada hacia el frente.

4. Ropa respetuosa y cabeza cubierta.

5. Lugar adecuado, tratar de tener un espacio designado.

6. Voz moderada que sólo la persona que está rezando pueda escuchar.

7. Genuflexiones: tradicionalmente se hace una al comienzo y final de la primera berajá de la Amidá, durante la berajá No. 17 y al final de la Amidá.

8. Postración.


En el Shemá se habla de usar tefilín y tzit tzit, por lo que se usan estos artículos para hacer la tefilá y no dar testimonio falso (según dice el Talmud); pero igualmente, si apenas se está iniciando se pueden omitir de momento.

Hay varias maneras de leer y cantar la Amidá en las diferentes comunidades: rápido, corto, formal. De manera que los servicios pueden durar entre dos o cuatro horas según la comunidad. Los reformistas acortan los textos, los ortodoxos leen los textos completos pero de forma muy rápida, los conservadores leen los textos completos pero de forma solemne y sin prisa.

En la vida judía se hacen bendiciones y rezos no sólo en la Sinagoga sino también en casa.

lunes, 6 de noviembre de 2017

TORÁ Y TALMUD

Torá quiere decir enseñanza o instrucción, viene de la raíz hebrea "iara" que significa "disparar", aludiendo a disparar una flecha hacia el blanco.

La Torá contiene instrucciones para ser certeros en la vida. Por el contrario, cuando transgredimos esa enseñanza, nos estamos equivocando en nuestras vidas, cometemos errores (aunque se pueden corregir).

Según nuestra tradición, hay una Torá escrita y una Torá Oral.

La Torá escrita, Torá sheb'katv, también conocida como Jumásh o Pentateuco. Se compone de los primeros 5 libros de la Biblia:


  1. Bereshit (En principio), Génesis. Habla de los orígenes del mundo y la tradición patriarcal (originalmente tradición oral).
  2. Shemot (Nombres), Éxodo. El censo de los clanes hebreos que salieron de Egipto.
  3. Vayikrá (Y llamó), Levítico. Leyes de sacrificios, pureza física y ritual (fue confeccionado por sacerdotes).
  4. Bamidbar (En el desierto), Números. Crónicas de acontecimientos durante el desierto del Sinaí. Kadesh-Moab.
  5. Devarím (Palabra), Deuteronomio. Mishné Torá (repetición de la Torá). Hace énfasis en la recompensa y castigo por parte de Dios.
La Torá está dividida en Parashot, porciones, que contienen las 613 mitzvot.

Antiguamente, la Torá se escribía en un una meguilá (rollo) elaborado en piel, actualmente se usa sólo en las sinagogas bajo el nombre de Séfer Torá. En la parte superior está escrito el título del libro y sus primeras palabras, una especie de índice. Las parashot se leen cada semana (una por semana a lo largo de todo el año) durante el servicio de Torá.

La tradición nos dice que Moisés escribió la Torá, lo cual se desprende de Éxodo 34:27:

"El Eterno dijo a Moisés: 'Escribe tú estas palabras, porque con estas palabras he hecho un pacto contigo y con Israel".

La Ortodoxia considera que toda la revelación se dio en Sinaí, derivado de Abot 5 Mishná 19: "Busca y Revisa en la Torá porque todo... absolutamente Todo está en ella".

En el Reformismo se cree que la revelación no se detiene, sino que es continua.

La Crítica Bíblica establece que la Torá no es una copia letra a letra de lo revelado por Dios, sino la expresión de varios autores de su propia idea de lo divino, e identifica al menos cuatro estilos literarios en los textos bíblicos:

  • Tradición Elohista (Elohim, E). Es de las más antiguas, se le llama a Dios Elohim, se cree que adoraban a un dios llamado El, pero siendo un culto monolatrista, pues aceptaban la existencia de otros dioses.
  • Tradición Yahvista (Yahve, J). Se usa por primera vez el tetagramatón como nombre propio de Dios, sólo hay un dios y los otros dioses no existen, son monoteístas.
  • Tradición Deuteronomista (Josías 639 y 608 AEC, D). Correspondiente al libro del Deuteronomio, en donde Josías hace una reforma religiosa. El reino del norte cae con Asiria, Josías reinaba en el sur y estructura una forma de culto homogéneo para su pueblo. Un sacerdote encuentra el libro de la Torá, se lo entrega al rey quien saca todos los ídolos del Templo (herencia de su padre Menashé) y comienza a matar a todos los idólatras, muchos que estaban para tener buena relación con Asiria. Se crea un sistema de recompensas y castigos respecto a la creencia en un único Dios. Este fue el primer libro de la Biblia que se puso por escrito.
  • Tradición Sacerdotal (Levirato, S). Leyes del levirato, sacerdotes, ofrendas, todo esto después del exilio de Babilonia, cuando ya se reconstruyó Judá, los sacerdotes juntan todas las tradiciones y las ponen por escrito, se cree que la Torá fue puesta por escrito por los sacerdotes.
Opiniones respecto a la Torá escrita:

Ortodoxos: De origen divino, dado a Moisés en el monte Sinaí. Aplicable a cualquier situación en cualquier momento.

Conservadores: La palabra de Dios, revelada pero no literal, llevada a nosotros mediante la transmisión humana. Inspirada pero no revelada.

Reformista: Escrita por manos humanas, con inspiración divina, se aceptan otros puntos de vista. Considera que muchas cosas no son aplicables en nuestros días por diversas razones, por lo cual se debe adecuar conforme al tiempo. Literalmente no fue entregada a Moisés en el Sinaí, si existió Moisés o el Sinaí no es relevante, lo relevante es el mensaje, la Torá. Es más importante el mensaje que el mensajero, no se debe rendir culto a la personalidad. NO SE PUEDE MODIFICAR, pero sí tenemos la obligación de explicarla.


TORÁ ORAL

Torá Shebe-al Pe. Torá emanada de la boca, repetitiva.

No eran suficientes las leyes de la Torá para guiar la vida cotidiana de los judíos. Algunas de las leyes bíblicas eran breves o estaban escasamente explicadas.

En Éxodo 24:12:

"Entonces el Eterno dijo a Moisés: Sube a mi monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra (lujot), y la ley (Torá), y ordenanzas (mitzvot).".

La tradición nos dice que la Ley es la Torá y las ordenanzas son la Torá Oral.

"Moshé recibió la Torá en el Sinaí y se la pasó a Yehoshúa y Yehoshúa se la transmitió a los ancianos y los ancianos a los profetas y los profetas la transmitieron a los miembros de la Gran Asamblea (Abot 1 Mishná 1).

Los rabinos dicen que las palabras "recibió, transmitió y transmitieron", se refieren a la Torá Oral, que no estaba por escrito.

Después de la destrucción del Beit Hamikdash (El Templo), Rabí Yehudá Hanasi (200 E.C.) comenzó a compilar la Torá Oral y ponerla por escrito por miedo que se perdieran las enseñanzas, repitiendo así lo que él y sus discípulos habían aprendido, surge así la primera parte del Talmud, la Mishná (repetición).

La Mishná se divide en 6 órdenes o tratados de acuerdo a su contenido:

1.- Zeraím (semillas): Leyes relativas al cultivo del suelo y de lo producido.
2.- Moed ("festividades"): Leyes relativas a la celebración del Sábado y las festividades.
3.- Nasim (mujeres): Leyes relativas al matrimonio, divorcio y los problemas relacionados con la familia.
4.- Nezikin (daños): Contiene la mayor parte de la legislación penal y civil, incluyendo los intricados procedimientos de los tribunales.
5.- Kdoshim (objetos sagrados): Leyes relativas a los sacrificios en el Templo.
6.- Taharot (pureza): Leyes de pureza e impureza.

A partir del 350 EC, otros sabios conocidos como Amoraim (comentaristas), comenzaron a comentar y explicar la Mishná. Surgió así la segunda parte del Talmud, la Guemará.

La Guemará se desarrolló tanto en Jerusalem como en Babilonia; sin embargo, Jerusalem estaba sitiada por los romanos y los rabinos era perseguidos, así que ese trabajo no se concluyó. En cambio, los sabios de Babilonia hicieron más comentarios en torno a la Mishná terminando alrededor del 500 EC., por eso existe el Talmud de Jerusalén y el Talmud de Babilonia, siendo este último el más basto.

El Talmud (enseñanza) es un códice completo de leyes judías, que tiene discusiones de muchos temas variados y opiniones legales: la halajá y hagadá (relatos), siendo la halajá la parte más importante. Sus discusiones son tan bastas que se dice que en él se contiene "todo" y "lo contrario de todo".

La composición final del Talmud respeta la estructura de Rabí Yehuda Ha Nazim, 6 órdenes pero  explicadas en Mishná y Guemará a través de varios tratados:


1.- Zeraím (semillas): Berajot, Pea, Demai, Kilaim. Shaviit, Terumot, Maaserot, Maaserot sheni, Jalá, Orlá y Bikurim. (11)
2.- Moed ("festividades"): Shabat, Eruvín, Pesajim, Shekalim, Yomás, SUká, Beitzá, Rosh Hashaná, Taanit, Meguilá, Moed Katán, y Jagigá (12).
3.- Nasim (mujeres): Yevamot (familiares de la novia), Ketuvot (sobre la ketuvá, el get, el ritual de la boda, etc.), Nedarim (votos), Nazir (nazareato), Sotá (cuando una mujer comete adulterio), Guitín (sobre el divorcio en particular), Kidushin (sobre los novios). (7).
4.- Nezikin (daños): Bava Kamá, Bava metziá, Bava batrá, Sanedrín, Makot (azotes), Shevuot (juramentos), Eduyot, Avodá zará (idolatría), Avot y Orayot (decisiones). (10). (La ética de la vida en general).
5.- Kodashim (objetos sagrados): Zevajim, Menajot, Julín, Bejorot, Arajín, Temurám, Keritot, Meilá, Tamid, Midot y Kinim (11).
6.- Tohorot (pureza): Kelim (utencilios de cocina), Oholot (tiendas), Negaim (plagas), Pará, Tohorot, Mikvaot, Nidá, Majshírin, Zavín (enfermedades de transmisión sexual), Tevul yom, Yardaím (pureza de las manos) y Uktzín. (12)

*63 tratados TB (Talmud de Babilonia) y 39 TY (Talmud de Jerusalem). Lo subrayado NO viene en el Talmud de Jerusalén.

Posteriormente a la conclusión del Talmud, muchos sabios trataron de compilar las leyes y llegar a conclusiones sobre las discusiones contenidas, fue así como surgió la Halajá.

Los principales códigos de Halajá son:

  • Rishonim (los primeros), siglo XI-siglo XIV.
  • Mishná Torá siglo XII: Escrito por Maimónides (menos de 63 tomos).
  • Arbaa Turim (cuatro Filas) siglo XIV: Javobs ben Asher.
  • Ajaroním (últimos) posteriores al shuljan aruj.
  • Shulján Aruj (mesa preparada) siglo XVI: Escrito por Yosef Caro. Están por orden temático.
El objetivo de la Halajá era recopilar las explicaciones del Talmud sin las discusiones y de forma simple, para que la gente pudiera acceder a ellos sin confundirse, y así, al seguir estas reglas sabría que estaba cumpliendo la Torá sin temor a equivocarse.

Uno de los comentaristas más reconocidos del Talmud, fue Rashí.

Opiniones en torno a la Halajá:

Ortodoxos: Eterna, requisitoria e irrevocable, es la guía ortodoxa y sólo los sabios rabínicos la pueden reinterpretar y adaptar a nuevas situaciones.

Conservadores: A favor de conservar la tradición, pero consideran que puede cambiar como respuesta a necesidades modernas; las decisiones rabínicas se aceptan.

Reformistas: Los aspectos éticos son la relevación de Dios y se aceptan; las mitzvot rituales son un medio de proporcionar espiritualidad; los individuos tienen autonomía para decidir si aceptarán la halajá. Las mitzvot éticas NO son opcionales y se deben de cumplir. Es un medio de consulta y sabiduría judía, no se desecha.

¿QUÉ ES EL GAN EDÉN?

(Artículo original en inglés, por Ariela Pelaia, marzo 2017).

Además de Olam Ha Ba, Gan Eden es un término usado para referirse a una de varias versiones judías del más allá . "Gan Eden" es el término en hebreo para referirse al "Jardín del Edén". Primero aparece en el libro de Génesis cuando el Eterno crea a la humanidad y la coloca en el Jardín del Edén. No fue hasta mucho más tarde que Gan Eden se asoció también con la vida futura. Sin embargo, al igual que con Olam Ha Ba, no hay una respuesta definitiva a lo que es Gan Eden ni cómo encaja en el más allá.

GAN EDEN AL FINAL DE LOS DÍAS

Los antiguos rabinos a menudo hablaban de Gan Eden como un lugar donde las personas justas van después de que mueren. Sin embargo, no está claro si creían que las almas viajarían a Gan Eden directamente después de la muerte, o si irían allí en algún momento en el futuro, o incluso si se trataba de los muertos resucitados que habitarían Gan Eden al final de los tiempos (esta última es una de las creencias más extendidas).
Un ejemplo de esta ambigüedad se puede ver en Exodus Rabbah 15: 7, que dice: "En la Era Mesiánica, Dios establecerá la paz para [las naciones] y se sentarán a gusto y comerán en Gan Eden". Si bien es evidente que los rabinos están hablando de Gan Eden refiriéndose al final de los días, esta cita no hace referencia a los muertos de ninguna manera. Por lo tanto, sólo podemos usar nuestro mejor juicio para determinar si las "naciones" de las que hablan son almas justas, personas vivas o muertos resucitados. El autor Simcha Raphael cree que en este extracto los rabinos se refieren a un paraíso que estará habitado por los justos resucitados.
Su base para esta interpretación es la fuerza de la creencia rabínica en la resurrección cuando llega Olam Ha Ba. Por supuesto, esta interpretación se aplica a Olam Ha Ba en la Era Mesiánica , no a Olam Ha Ba como un reino post mortem.

GAN EDEN COMO UN REINO DESPUÉS DE LA VIDA

Otros textos rabínicos discuten Gan Eden como un lugar donde las almas van inmediatamente después de que una persona muere.
Barajot 28b, por ejemplo, relata la historia del rabino Yohanan ben Zakkai en su lecho de muerte. Justo antes de fallecer, Zakkai se pregunta si entrará en Gan Eden o al Gehenna, y dice: "Hay dos caminos delante de mí, uno que conduce a Gan Eden y  otro al Gehenna, y sé por qué me tomarán". Aquí puedes ver que ben Zakkai está hablando tanto de Gan Eden como de Gehena como reinos de la vida después de la muerte y que él cree que inmediatamente entrará en uno de ellos cuando muera.
Gan Eden a menudo está vinculado a Gehenna, que fue considerado como un lugar de castigo para las almas injustas. Un midrash dice: "¿Por qué Dios creó a Gan Eden y al Gehena? Ese podría librar al otro" (Pesikta de-Rav Kahana 30, 19b). Los rabinos creían que aquellos que estudiaban la Torá y llevaban una vida recta irían a Gan Eden después de su muerte. Aquellos que descuidaron la Torá y llevaron vidas injustas irían a la Gehenna, aunque por lo general solo lo suficiente para que sus almas sean limpiadas antes de pasar a Gan Eden.

GAN EDEN COMO UN JARDÍN TERRENAL

Las enseñanzas talmúdicas sobre Gan Eden como un paraíso terrenal se basan en Génesis 2: 10-14, que describe el jardín como si fuera un lugar conocido:
"Un río que riega el jardín fluyó desde el Edén, desde allí se separó en cuatro cabeceras. El nombre del primero es el Pishón, que serpentea a través de toda la tierra de Havilah, donde hay oro. (El oro de esa tierra es bueno, la resina aromática y el ónix también están allí.) El nombre del segundo río es Gihon, que serpentea a través de toda la tierra de Cus. El nombre del tercer río es el Tigris, que corre a lo largo del lado este de Ashur. el cuarto río es el Éufrates ".
Observe cómo el texto nombra los ríos e incluso los comentarios sobre la calidad del oro extraído en esa área. Con base en referencias como esta, los rabinos a veces hablaban de Gan Eden en términos terrenales, debatiendo, por ejemplo, si era en Israel, "Arabia" o África (Erubin 19a). También discutieron si Gan Eden existió antes de la Creación o si fue creado en el tercer día de la Creación.
Mucho más tarde, los textos místicos judíos describen Gan Eden con detalles físicos, que detallan "puertas de rubí, por las cuales se destacan sesenta miríadas y ángeles ministradores" e incluso describen el proceso por el cual una persona justa es recibida cuando llegan a Gan Eden. El Árbol de la Vida se encuentra en el centro con sus ramas que cubren todo el jardín y contiene "quinientas mil variedades de frutas que difieren en apariencia y sabor" (Yalkut Shimoni, Bereshit 20).
Fuentes: "Jewish Views of the Afterlife" de Simcha Paul Raphael. Jason Aronson, Inc: Northvale, 1996.

lunes, 18 de mayo de 2015

EL MONOTEÍSMO Y LOS ATRIBUTOS DE DIOS

Se considera que en el mundo existen tres grandes religiones monoteístas: cristianismo, Islam y judaísmo.

MONOTEÍSMO Y ATRIBUTOS DE DIOS


Sin embargo, dentro de la tradición del judaísmo, ni el cristianismo ni el Islam son monoteístas realmente. Para poder entender esta postura, es necesario aclarar algunos conceptos:

-Politeísmo: Acepta la existencia de varios dioses o divinidades y se rinde culto a más de uno de ellos.

-Monolatría: Acepta la existencia de varios dioses o divinidades, pero se rinde culto sólo a uno de ellos.

-Monoteísmo: Sólo acepta la existencia de un dios absoluto sin fuerza opositora.

El cristianismo y el Islam no son, por supuesto, religiones politeístas. Ninguna acepta la existencia de otros dioses ni rinde culto a varias deidades, pero tampoco son 100% monoteístas. Revisando sus creencias encontramos:

  • Cristianismo: En el catolicismo se cree que existe dios padre, dios hijo y dios espíritu santo, y que estas tres "personas" que co-existen son un solo dios, es lo que se conoce como "Santísima Trinidad". En el protestantismo se cree en la existencia de un dios cuya unidad está conformada por tres personas (padre, hijo y espíritu santo), algunos llaman a esto "Triunidad". En otras sectas cristianas minoritarias se considera que Jesús no es Dios pero que es un intermediario divino entre Dios y la humanidad.
  • Islam: No considera que Jesús sea Dios ni hijo de Dios, sino un profeta de origen divino aunque de menor rango que Muhammad ibn Abd Allah (Mahoma).

En ambos casos se considera a Jesús como una figura divina que intercede por la humanidad. En el judaísmo, la idea de un intercesor divino que media entre Dios y los seres humanos, se considera "avodá zará", idolatría, ya que la creencia fundamental de los judíos es que Dios es uno, único e indivisible, que se reveló directamente ante el pueblo de Israel sin necesidad de ningún mediador. Esta creencia se ve reflejada en el Shemá que rezamos cada mañana y cada noche:


"Shemá Israel Adonai Elohéinu, Adonai Ejad"

Escucha Israel, el Eterno nuestro Dios, el Eterno es uno.


No obstante, aunque nosotros tenemos un pacto con el Eterno quien nos ordena no rendir culto a otros dioses, ni seres divinos, ni intermediarios, entendemos que otros pueblos pueden entender a Dios de otras maneras y llegar a él de diferentes formas sin que para ellos esté penado de forma alguna. En cambio, para los judíos, es preferible no creer en Dios (lo cual no es necesario para ser judío) a seguir otras deidades, pues en la Torá se nos ordena:


"Yo soy el Eterno, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, no tendrás a otros dioses delante de mi". (Shemot 20:2-3)


Creer en un sólo Dios también tiene un origen ético, pues la adoración a varios dioses implica que uno puede ser mejor que otro, y por lo tanto habría personas superiores a otras según el poder de su dios, cosa que de hecho pasaba entre los antiguos pueblos: cuando una nación perdía una batalla, consideraba este hecho como una prueba del poderío del dios enemigo y entonces se convertía al culto del reinado vencedor (algunos reinos pensaban que las batallas que se daban en la tierra también se daban en el mundo de los dioses).

En cambio, cuando crees en un sólo dios, sabes que no hay personas inferiores ni superiores porque todos rendimos cuentas al mismo poder. Con todo, el pueblo de Israel no fue el primero en introducir el monoteísmo al mundo, se cree que esta forma de culto proviene de los Hicsos, grupo del Cercano Oriente que dominó el bajo Egipto en el siglo XVII A.E.C. y que se cree introdujo la adoración al dios Ra.

Otra creencia que está asociada al cristianismo y al Islam, es la existencia de una fuerza opositora a Dios, es decir, que Dios es el bien absoluto y que por otro lado existe el mal, a través de la figura de Satanás o el diablo, que se enfrenta con Dios, algo muy parecido a lo que ocurre en el zoroastrismo, en donde existe un dios bueno y un dios malo, y hombres que eligen seguir a uno o a otro; en el judaísmo esto está completamente descartado.

Para los judíos, Dios es la fuente tanto del bien como del mal, y no hay nada que se le oponga o enfrente. Existe un Satán (que aparece el libro de Job), pero es un ente que se opone al hombre, un ángel que tiene una misión específica que Dios mismo le ha encargado.

Satán significa "acusador", también se interpreta como "sacar de camino" o "desviar" como cuando se desvía una flecha de su objetivo. En el Movimiento Ortodoxo, Satán es un malaj (ángel) cuyo trabajo es echarte en cara las veces que te desvías de la Torá, una especie de "soplón" que le rinde cuentas a Dios de todas las equivocaciones que has cometido y que han derivado en malas acciones.

En los movimientos liberales no se cree en ángeles ni demonios para evitar caer en avodá zará, por lo que Ha Satán (conocido también como Ietzer Hará, "la mala inclinación") es una metáfora de tus propias malas acciones, en realidad te estás delatando tú mismo.

Ahora bien, Dios crea el bien y el mal; pero NO causa el mal. El mal es causado por los seres humanos al elegirlo ellos mismos por su capacidad de libre albedrío; pero también son capaces de crear, pues son a imagen y semejanza de Dios, por lo que pueden hacer cosas buenas y malas.

Ahora bien ¿qué o quién es Dios para los judíos? Es una pregunta prácticamente imposible de definir. Nadie sabe a ciencia cierta qué es Dios, finalmente la creencia en un poder superior es una decisión personal y cada uno tiene una relación diferente y personal con el creador, de ahí la frase "Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Yacob", que resalta las diversas formas de estos personajes para relacionarse con el Eterno, por eso jamás escucharás decir "Dios de Abraham, Isaac y Yacob".

Filón de Alejandría, filósofo judío allegado al helenismo, estaba convencido de que no podemos definir a Dios ni entender sus designios, por lo que sólo podemos describir lo que NO es Dios.

De acuerdo con los textos bíblicos, Dios:

  • No es una persona.
  • No tiene cuerpo humano.
  • Es uno y único.
  • Es de género masculino y femenino al mismo tiempo, o no es ninguno de los dos; pero no hay un dios masculino y un dios femenino. (Según exégesis rabínica, en los textos de la Torá se habla de Dios en términos masculinos para evitar cualquier insinuación de que biológicamente pudiera engendrar hijos; así mismo, también se menciona a la shejiná, la presencia de Dios, en términos femeninos).
  • Tiene un nombre, de hecho tiene varios nombres. Aunque existe el Tetragramatón, que sería en sí el nombre propio de Dios, este no tiene vocales y no se sabe exactamente cuál es su pronunciación (algunos creen que se pronuncia "Yawe", siendo esta palabra una onomatopeya de la respiración humana, haciendo alusión a la vida). Hay muchos otros "nombres" que en realidad son atributos de Dios:  Adonai (mi Señor o mi Amo), El Olam (Dios Eterno), El Shalom (Dios de paz), El Shaddai (Todopoderoso).
  • Nadie sabe como se ve.
  • Actúa en el mundo.
  • Tiene relación con todos los pueblos, y un pacto especial con Israel.
  • Espera un comportamiento ético: justicia y verdad.
  • Es un dios personal, cercano a todo el que lo busca de verdad.

miércoles, 11 de marzo de 2015

EL SIONISMO

El fundador del Movimiento Sionista fue Theodor Herzl, un periodista austro-húngaro que vivió a finales del siglo XIX.

SIONISMO, THEODOR HERZL

Aunque Theodor provenía de una familia judía, él en sí no se consideraba como judío puesto que no era practicante en ningún sentido, creía de hecho que todos los problemas del judaísmo, incluyendo la discriminación, provenían de la práctica religiosa y que la única forma de acabar con ellos era a través de la conversión masiva al cristianismo; sin embargo, cambió drásticamente su opinión a partir del caso Dreyfus.

El caso Dreyfus fue un escándalo muy sonado sobre discriminación, particularmente judeofobia, que se dio en París, Francia, en 1894. Ese año se acusó a Alfred Dreyfus, un capitán del Ejército Francés, de espionaje y de haber entregado documentos secretos a los alemanes, esto sin haber una sola prueba de por medio. Dreyfus fue juzgado en el tribunal militar y condenado a cadena perpetua por el delito de "alta traición", castigo que habría de cumplir en la Isla del Diablo, una prisión de máxima seguridad ubicada en la Guyana francesa.

A pesar de que la familia de Dreyfus reunió las pruebas necesarias para comprobar su inocencia e incluso encontró al verdadero traidor, el tribunal no quiso retirar la condena, lo cual fue celebrado por sectores conservadores de la sociedad francesa. Muchos grupos antisemitas consideraron esto como una victoria e iniciaron varios ataques a las comunidades judías, hubo varios muertos.

No había ninguna prueba de culpabilidad en Dreyfus, había sido acusado por sus propios compañeros cuando supieron que provenía de una familia judía aunque él era un hombre laico que no se interesaba por la religión y que había dedicado casi toda su vida al servicio del ejército. Al saber esto, varios intelectuales de la época se pronunciaron a favor de Dreyfus y su libertad. Al mismo tiempo la prensa antisemita incrementó sus publicaciones, particularmente las del caso Dreyfus. el caso empezó a trascender en los medios y a nivel internacional, y sociedad francesa se polarizó entre los que estaban a favor y contra del capitán acusado.

E conflicto llegó a tal grado que el tribunal tuvo que reabrir el caso, aunque nuevamente falló en contra de Dreyfus, pero esta vez, por circunstancias "atenuantes", le dieron diez años de prisión. Finalmente el Presidente de Francia, Emile Loubet, le concedió un indulto; pero la inocencia de Dreyfus fue reconocida hasta 1906. Dreyfus se reincorporó al ejército como Comandante.

En ese entonces, Theodor Herzl estaba cubriendo el caso para el diario el "Die Freie Presse" de Viena. Le impresionó sobremanera la literatura antijudía que se dio en gran parte de la prensa francesa y se comenzó a sentir identificado con el caso, pues se dio cuenta de que la práctica religiosa no era la razón de la judefobia, sino sólo el hecho de haber nacido en una familia judía o tener algún familiar judío. Se preguntaba como podía suceder eso en un país tan civilizado como Francia, y por primera vez fue consciente de que algo así podía sucederle a él, aunque no fuera religioso.

Uno de los sucesos que más le impactaron, fue durante la ceremonia de degradación de Dreyfus. Al salir del edificio, los numerosos asistentes ahí congregados empezaron a gritar consignas como ¡Muere Dreyfus! ¡Muerte a todos los judíos!

Con este caso, Herzl se dio cuenta de que en realidad no había forma de combatir el antisemitismo, ni siquiera asimilándose y dejando se ser judío, como era el caso de Alfred Dreyfus y el suyo propio. Entonces comenzó a surgir en él un sentimiento nacionalista acorde a la época, y llegó a la conclusión de que los judíos estaban expuestos al odio y la destrucción porque sus propios países los consideraban extranjeros y no les concedían la protección que todo Estado debiera dar a sus ciudadanos, luego entonces consideró que la única solución era que los judíos contaran con su propia patria y un Estado que los defendiera y les permitiera vivir con libertad.

 En su obra "Den Judensatat", "El Estado Judío", publicada en 1896, Theodor Herzl desarrolla sus tesis nacionalistas. Este texto no fue bien recibido por el Movimiento Reformista, quien en sus inicios tenía firme creencia de que no era necesario llegar a tal extremo, sino que un judía podía perfectamente conservar su identidad religiosa y ser al mismo tiempo un ciudadano que viviera de acuerdo a la cultura de su propio país. Los sectores más ortodoxos tampoco aceptaron el ensayo, al considerar que iba en contra de las enseñanzas religiosas.

Sin embargo, las ideas de Herzl fueron abrazadas por una gran cantidad de judíos europeos que estaban cansados de la discriminación, la exclusión y los ataques a sus comunidades. De esta manera, en 1897 se celebra el primer congreso sionista en Basilea, Suiza, y se abren oficinas para el Movimiento Sionista en Viena.

En el congreso de Basilea, Theodor Herzl fue designado Presidente del Movimiento Sionista, y desde entonces y hasta su muerte en 1904 trabajó intensamente en labores diplomáticas para encontrar un país que quisiera ceder parte de su territorio para fundar la patria judía. Finalmente encontraría dicho apoyo en Joseph Chamberlain, Secretario de Estado para las colonias del Imperio Británico. También en Basilea se adopta el poema Hatikva como himno (que más tarde se convertiría en el Himno Nacional de Israel) y se diseña una bandera.

En 1902, Herzl publica su obra "Altneuland" (la Vieja Tierra Nueva), en donde describe cuál es su ideal respecto al país judío, el cual tendría que ser una nación democrática, moderna, próspera, secular, a favor de la paz, que impulsara la ciencia y la tecnología, que fuera "una luz para las naciones" tal como lo dice el texto bíblico. Años más tarde, muchos judíos le dieron a Theodor el sobrenombre de "el profeta de Sión", pues precisamente en este texto, Herzl declara que en ese momento una patria judía parece una utopía pero que dentro 50 años sería una realidad, aproximadamente cincuenta años después se funda el Estado de Israel.

El Movimiento Sionista toma su nombre de Sión, fortaleza jebusea mítica tomada por el rey David, la cual se menciona en los relatos bíblicos que la ubican a las afueras de Jerusalem en las colinas del Monte Sión, centro espiritual y madre de todos los pueblos según los salmos. Sión fue también el nombre utilizado durante siglos para referirse a Jerusalem, al Beit Hamikdash (el Gran Templo de Jerusalem) y a la tierra prometida en general.

El lema del Movimiento Sionista es "Si lo quieren no será una leyenda".

Para saber más de Theodor Herzl puedes visitar:

EL ANTISEMITISMO

La palabra "antisemitismo" surgió en 1879. Fue usada por primera vez por el escritor alemán Wilhelm Marr en su ensayo "La senda a la victoria de la esencia alemana sobre el judaísmo".

WILHELM MARR, ANTISEMITISMO



Wilhelm acuñó la palabra "antisemita" como eufemismo para el término alemán Judenhass "odio a los judíos". Él aseguraba que los judíos y alemanes habían sostenido una lucha por siglos debido a su origen racial, la cual no terminaría hasta victoria de una de las razas y la muerte de la otra. Por lo tanto, la asimilación de los judíos no eliminaba el "problema" y por el contrario, les otorgaba a ellos el control de la economía y de la industria.

Desde la percepción de Wilhelm, si los judíos ganaban, la consecuencia sería la aniquilación del pueblo alemán. Para evitar este dramático fin, funda la Liga de Antisemitas, que abogaba por la expulsión de todo judío de Alemania.

Wilhelm fue de los primeros en otorgar, en base a conceptos pseudocentíficos, un sentido racial a la palabra "semita", la cual originalmente se refiere a las personas cuyo idioma materno es derivado de alguna de las lenguas semitas, una rama que abarca muchos idiomas en ciertas regiones de oriente medio, áfrica y asia, incluyendo el árabe y el hebreo aunque actualmente también hay otros dialectos que están en esta categoría como el tigriña.

El término "semita" que se usa para nombrar esta familia de lenguas, se deriva de la historia Bíblica de Sem, hijo de Noé, cuyos descendientes, según el relato, poblaron el medio oriente y fundaron los antiguos pueblos que conformaban Mesopotamia.

Como el término se aplicaba a la lengua, fue fácil que algunos lo relacionaran con ciertos grupos étnicos, aún cuando siglos después estos desaparecieran como fue el caso de Babilonia y Fenicia. Aunque Wilhelm de los primeros en aprovecharse de esta mala interpretación de "pueblos semitas", se tiene registro de escritos que hacían alusión a ello desde 1807. Es por ello, que el término correcto para nombrar el odio hacia los judíos es "judeofobia" y no "antisemitismo", si bien Wilhelm se encargó de popularizar este último y aprovecharlo para extender el odio marcado hacía los judíos e inferiorizarlos en términos raciales completamente equívocos.

En realidad, Wilhelm era el ejemplo clásico de las consecuencias de la Haskalá y la incorporación de los judíos del gueto al mundo secular. Cuando Mendelssohn promovía entre los guetos la idea de salir y conocer de ciencia, lo hacía entre muchas razones para tratar de acabar con la discriminación hacia el pueblo judío, que entonces era visto como ignorante.

Sin embargo, los ideales de Mendelssohn no se cumplieron. A pesar de que ahora los judíos estudiaban y se destacaban en la adquisición de conocimiento, muchas personas, tanto laicas como cristianas, vivieron esto como una invasión y una amenaza a sus sociedades, puesto que el prejuicio y la discriminación hacia el judío ya estaba muy arraigado en Europa desde hacía siglos. Personas como Wihelm, sólo añadieron un pretexto pseudocientífico para justificar su odio irracional.


¿CÓMO SURGIÓ EL ODIO HACIA LOS JUDÍOS?


Aunque no hay en realidad un motivo real para odiar un grupo en particular, pues la discriminación se deriva de conceptos irracionales, se cree que la base de la judeofobia tuvo sus orígenes después de la destrucción, por parte de Roma, del Beit Hamikdash (El Gran Templo de Jerusalem), en el año 70 de nuestra Era.

Antes de la destrucción del Templo había principalmente tres grupos de judíos: saduceos (vinculados al Templo y que desaparecieron después de su destrucción), fariseos (liberales que se oponían a los saduceos y aceptaban hubiese una interpretación de los textos de la Torá), y esenios (que se refugiaron en cuevas para proteger sus escritos y fueron totalmente aniquilados por los romanos). Adicionalmente habían comenzado a surgir varias sectas mesiánicas que trataban de poner fin a los efectos de la dominación romana, entre ellos los cristianos.

Los sobrevivientes a la destrucción del Beit Hamikdash fueron los fariseos y los cristianos, que muy pronto entraron en competencia por captar a los judíos que habían sido dispersados.

Los fariseos aseguraban que sólo ellos tenían la autoridad para interpretar la Torá a través de la Torá Oral que habían recibido de generación en generación, esto con el objetivo de contrarrestar las interpretaciones que estaban haciendo los cristianos. De esta manera se fundan las primeras academias y comienza a surgir la figura de "rabino" y la construcción de la halajá.

Por su parte, los cristianos tratan de separarse claramente de los fariseos, y comienzan a criticar las nuevas reglas que ellos tratan de imponer alegando que se centran demasiado en el mundo físico y no en el espiritual, y que por lo tanto se están alejando de Dios con esas prácticas.

Ambos grupos entran entonces en un período de antagonismo tratando de desligarse el uno del otro. La tensión alcanza su punto clave cuando comienzan a ponerse por escrito las reglas de cada cual: el Talmud por parte de los rabinos, los Evangelios por parte de los Cristianos.

A tal punto creció el odio entre ambos grupos, que a finales del siglo I, el rabino Gamliel ordena a su discípulo Samuel "el pequeño" escribir una maldición en contra de los sectarios cristianos, la cual es conocida como Birkat HaMinim, en donde se ruega a Dios que triture, destruya y humille a todos los malvados.

Por su parte, los cristianos elaboran el Evangelio según San Juan, en donde se dice que los judíos son hijos del Diablo (en este texto se basa la posterior iconografía que se hiciera de los judíos durante la Edad Media).

Anteriormente, en los evangelios conocidos como "sinópticos", las críticas eran dirigidas  principalmente a los saduceos (que eran los representantes "oficiales" de los judíos en la época de los romanos) y a los fariseos, por tratarse de su grupo opositor; pero a partir del evangelio de Juan, los cristianos se separan definitivamente de los judíos y se comienzan a ostentarse como el nuevo grupo elegido por Dios.

Esta idea de "sustitución" es en realidad una evolución que tuvieron que hacer los cristianos para tratar de explicarse la muerte de su Mesías. A la muerte de Jesús, sus discípulos tenían que explicar por qué el que ellos consideraban como Mashiaj había muerto, por lo que dieron a ese hecho una explicación mística: que la muerte de Jesús era necesaria para redimir al mundo. Y para ello, culparon de su muerte no a los romanos ni a su gobernador, que eran los únicos que podían dar el castigo de la crucifixión, sino a los líderes judíos (líderes según la visión de Roma), y para ello se apoyaron en los escritos de los profetas que criticaban severamente al pueblo hebreo.

Sin embargo, al incrementarse la influencia de los rabinos, los cristianos deciden separarse del judaísmo argumentando que los judíos (rabinos y sus seguidores) son unos ciegos que no quieren aceptar que la llegada de Jesús estaba anunciada, adoptando una interpretación cada vez más fundamentalista de los libros de los profetas. De esta forma, el cristianismo se centró más en la prédica hacia los gentiles, los no judíos, y poco a poco fue llegando a las familias de la elite romana hasta el punto de convertirse en la religión oficial del Imperio en el siglo IV (lo cual fue posible gracias a los privilegios que recibieron durante el gobierno de Constantino El Grande).

Con el tiempo y ante estas ideas, los posteriores Padres de la Iglesia se convencen de que el pueblo judío se había apartado de Dios, que la halajá de los rabinos es algo materialista e inferior y que la Iglesia es espiritualmente superior. De esta manera, establecen una dicotomía judaísmo-cristianismo, en donde unos son un pueblo malo y falso, y el otro el bueno y verdadero, y que las profecías de castigo son para los judíos mientras que las de reconciliación son para los cristianos.

Todas estas posturas se establecen oficialmente durante el Concilio de Nicea I convocado por Constantino.

El Concilio de Nicea I se convocó en el año 325 por consejo del Obispo Osio de Córdoba. El objetivo era establecer la paz religiosa y unificar al cristianismo, que por aquel entonces tenía diversas creencias, particularmente las que se debatían sobre el origen divino de Jesús (el Arrianismo por ejemplo, sostenía que Jesucristo no era Dios mismo, aunque sí el primer ser creado en el mundo).

Constantino no era cristiano todavía en ese momento, puesto que no se había bautizado; sin embargo, como emperador, le preocupaba que la división religiosa pudiera fracturar el Imperio romano. Él veía en el cristianismo una oportunidad para unificar a Roma, ya que los cristianos estaban organizados jerárquicamente y tenían comunidades extendidas por todo el territorio, lo cual le permitía obtener información de primera mano a través de los obispos y arzobispos.

Por otra parte, Constantino entendía que la religión podía ayudar a controlar a los ciudadanos de una forma no sólo legal sino también moral. De esta manera, accede al Concilio (con el previo antecedente del Concilio de Arlés en donde se había pedido la intervención imperial) y convocó a todos los obispos romanos aunque no asistieron en su totalidad.

Durante el Concilio de Nicea I se establecieron duras restricciones hacia los judíos y hubo quien se refirió a ellos como "secta malvada y perversa", "parásitos", "asesinos del Señor". Los aproximadamente 300 obispos asistentes resolvieron romper toda relación con el judaísmo.

Entre las muchas prohibiciones se estableció que judíos y cristianos no podrían más adorar ni rezar juntos, puesto que el Concilio adoptó importantes dogmas para la fe cristiana:

1. Que Jesucristo era Dios.

2. Que el pueblo judío era culpable de deicidio al haber matado a Cristo.

3. Que el nombramiento de los judíos como pueblo elegido había pasado a manos de los cristianos y ahora ellos eran el "Nuevo Israel".

Los padres de la Iglesia comenzaron a difundir sus ideas en diversos sermones y discursos que se han catalogado como "Adversus Judaeos", que significa "contra los judíos".

El ejemplo más vivo de esta ideología fue el arzobispo Juan Crisóstomo (Crisóstomo significa "boca de oro"), quien fuera famoso por sus sermones antijudíos en donde tildaba a los judíos de bandidos, asesinos, mentirosos, gente rapaz y muchos otros apelativos. También decía que las sinagogas eran casas de prostitución cavernas de ladrones y cuevas de animales salvajes y sanguinarios.

Estos sermones llegaron a propiciar la aparición de ataques esporádicos hacia las comunidades judías durante el siglo IV, e incluso quema de sinagogas, pero no era un escenario recurrente.

Entre los edictos que lanzó el Concilio de Nicea, estaban:

  • La Pascua debía ser celebrada en una fecha fija separada del calendario judío.
  • Quien persiguiera a los judíos se haría acreedor a la Gracia Divina.
  • El "Día de reposo" se celebraría el domingo y no el sábado.
  • Abolición de la circuncisión.
  • Se destierran las tesis arrianas que niegan la divinidad de Jesús.
  • Se acuerda que la fecha de nacimiento de Cristo es el 25 de diciembre.
  • Se establece el Credo Niceno para definir las principales creencias del cristianismo: que hay un Dios, un Señor (amo) llamado Jesucristo que es unigénito y consubstancial de este Dios, que a través de Jesucristo se creó el mundo y todas las cosas que en él hay, que se hizo carne para la salvación de la humanidad, sufrió, murió y resucitó al tercer día, y que algún día vendrá para juzgar a vivos y muertos.
  • Se canonizan los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, considerando el resto (más de 250) como apócrifos y castigando su posesión con pena capital.
  • Surge la Iglesia Católica.

Cuando el Cristianismo se convirtió en la religión oficial del Imperio Romano (en el año 380 a través del edicto de Tesalónica), los judíos perdieron muchos de los derechos de ciudadanía que había otorgado el emperador Caracalla a principios del siglo III.

Con el reinado de Constantino II, las restricciones hacia los judíos fueron creciendo cada vez más: se les prohibió casarse con cristianos, tener esclavos cristianos, y la conversión al judaísmo se castigó con leyes más severas, esto debido al temor de que los nuevos conversos al cristianismo entraran en contacto con el judaísmo y lo prefirieran.

Para el siglo V, la nueva Iglesia ya había obtenido el permiso legal para destruir cualquier obra que se opusiera a lo aprobado en el Concilio de Nicea, con el pretexto de proteger al catolicismo del paganismo. Comienza una nueva era de intolerancia religiosa.

De esta destrucción se salvó el pueblo judío, puesto que de él emanaban las bases del cristianismo. De hecho, hasta el año 1096, la postura oficial de la Iglesia Católica hacia los judíos fue la promovida por San Agustín: que estaban condenados a una vida miserable por haber rechazado a Jesús, y que su condición y existencia servían para demostrar la victoria de la Iglesia, por lo tanto no debían ser atacados ni tratados de convertir por la fuerza.

Como ya vimos, esta "tolerancia" se comenzó a desdibujar con las Cruzadas, y la animadversión hacia el judío fue aprovechada por los políticos y soberanos de la Edad Media para hacerse de dinero, poder y propiedades, hasta que finalmente los judíos fueron expulsados de diversas partes de Europa y confinados a Guetos.

Este odio construido y alimentado por generaciones en Europa, penetró finalmente las esferas laicas, de las cuales comenzó a surgir la judeofobia moderna bajo el nombre mal usado de "antisemitistmo", siendo el ejemplo más claro el Holocausto creado por el Nacional Socialismo en Alemania, durante la Segunda Guerra Mundial.

sábado, 28 de febrero de 2015

LA ILUMINACIÓN JUDÍA (HASKALÁ)

El Iluminismo, mejor conocido como "La Ilustración", fue un movimiento que se desarrolló entre 1650 y 1850 aproximadamente (a finales del s. XVII y hasta inicios de la Revolución Francesa), particularmente en Europa del Oeste. Frente a la oscuridad de la Edad Media, la Iluminación hacía énfasis en la razón y la lógica, con la intención de "iluminar", es por eso que al sigo XVIII se le conoce como "el siglo de las luces".


HASKALÁ


En estos años surgieron personajes que estaban seguros de que todo en el universo podía ser explicado a través de la ciencia y las matemáticas, que se podía construir un mundo mejor combatiendo la ignorancia, la superstición y la tiranía. En esta época Isaac Newton publica su obra "Principios Matemáticos de la Filosofía Natural", en 1687, en donde presentaba sus descubrimientos de mecánica y cálculo matemático. Los principales representantes de la Ilustración fueron Voltaire, Montesquieu, Diderot, Rousseau, Buffon, y otros.

Para 1750 la matemática, la razón, la filosofía y la ciencia, se convirtieron en cosas mucho más importantes que la revelación de Dios y la religión como fuente de conocimiento.

En el judaísmo, la aplicación del pensamiento racional moderno a la tradición se conoce como "Haskalá", que significa "Ilustración" o "educación", y a los seguidores de este movimiento se les llamó "maskilim", "ilustrados". La haskalá comienza en Alemania a fines del s. XVIII y se expande lentamente a Europa del Este.

La haskalá era un movimiento judío que pretendía integrar a los judíos al mundo en general enseñándoles ciencia, filosofía, matemáticas, arte e idiomas, y no sólo Torá y mitzvot, con el fin de que las personas judías pudieran convertirse en profesionales: abogados, arquitectos, ingenieros, profesores universitarios, etc.

El problema era que la misma haskalá veía al judaísmo como algo irracional y sin fundamentos lógicos. Ya en su época, el filósofo Baruj Spinoza, había señalado que el judaísmo sólo se podía explicar a través de la razón o a través de la fe, pero que ambas explicaciones eran incompatibles.

Fue Moisés Mendelssohn (1729-1786), padre de la haskalá en Alemania, quien por primera vez daría respuesta a los desafíos de Baruj Spinoza. Mendelssonhn era de hecho un judío observante que creía en el cumplimiento de todas las mitzvot, las consideraba significativas y que todos los judíos deberían cumplir con ellas; pero a su vez, consideraba que el judaísmo se debía abrir a los nuevos descubrimientos y el avance de la ciencia. En su obra Jerusalem, la cual estudia cuáles de las mitzvot ya no siguen vigentes (como aquellas relacionadas al templo, por ejemplo), él trata de conciliar ambas posturas.

Siendo amigo de Emmanuel Kant, que tenía influencia aristotélica, Mendelssohn retoma algunas de sus ideas, pues pensaba que a través de la razón, la inteligencia y los principios ético-morales, el ser humano era capaz de hacer el bien y mejorar al mundo, de manera que pone énfasis en conservar los valores éticos del judaísmo sin renunciar a la tradición, pero al mismo tiempo vincularse al conocimiento y la ciencia que estaban avanzando en el mundo.

Mendelssohn desarrolló un método histórico-crítico para el análisis de la Biblia, llamado "Biur", que contrarrestaba los efectos de la exégesis tradicional de los rabinos. El Biur junto con las traducciones de la Torá al idioma local, fueron las principales herramientas usadas por los seguidores de la haskalá, los nombrados maskilim. Particularmente, la traducción de la Torá a otros idiomas no fue bien vista por algunos rabinos, quienes organizaron varias quemas de libros por este motivo.

Además de las traducciones en idioma local, los maskilim fomentaron el aprendizaje del hebreo, esto con tal de erradicar el yidish, el cual era mal visto por los alemanes por considerarlo un dialecto espurio. Muchos seguidores de la haskalá (incluyendo Mendelssohn), pensaban que el yidish era un obstáculo para la integración de los judíos al mundo moderno.

Otros líderes de la haskalá fueron Aaron Halle-Wolfssohn (1754-1835) y Joseph Perl (1773-1839).

Al contrario de lo que muchos piensan, Moisés Mendelssohn NO fundó el Reformismo, ya que él jamás quiso cambiar la halajá, la Torá o el Talmud, vivió toda su vida como un judío tradicional. Incluso se podría considerar que no es precisamente el fundador de la Haskalá, ya que antes de él hubo otros pensadores que querían impulsar el conocimiento entre el el pueblo judío, como fue el caso de Baruj Spinoza.

La diferencia entre Mendelssohn y Spinoza, fue que el primero nunca atacó la religión y fue más conciliador con las comunidades de los guetos. A pesar de que Moisés Mendelssohn era un judío practicante tradicional, la haskalá no era un movimiento religioso que quisiera reformar la práctica judía, sino que era filosófico.

Así pues, Mendelssohn no quería que los judíos abandonaran sus prácticas religiosas ni que abandonaran los guetos y a su comunidad, ya que estaba convencido de que cualquier judío podía conservar su tradición, ser religioso en su hogar y en la sinagoga, pero al mismo tiempo acceder al conocimiento y estudiar ciencias o artes.


¿CUÁLES FUERON LOS PRECEDENTES DE LA HASKALÁ?


La Haskalá tuvo algunos precedentes que motivaron a Mendelssohn a impulsar la Haskalá:

a) La Época de Oro del Judaísmo. Antes de las cruzadas, los progromos y las persecuciones, dentro del pueblo judío se fomentaba el conocimiento y la ciencia, por lo que surgieron ilustres personajes versados en profesiones tan estimadas como la medicina y la literatura. En cambio, el mundo cristiano estaba lleno de dogmas que infundían el miedo a un dios castigador, fomentando la culpa, el martirio y el sufrimiento, ideas lejanas a la búsqueda de la sabiduría. Por esta razón, mientras que el cristianismo se fue sumiendo poco a poco en la Edad Oscura, el judaísmo floreció.

b) La Inquisición y el surgimiento del protestantismo. Después de los horrores de la inquisición y los abusos de la Iglesia Católica, muchos cristianos comenzaron a cuestionarse su propia fe, por lo que surge el movimiento protestante y otras corrientes que critican las prácticas religiosas, incluso varios abandonan la religión para volverse laicos. Así pues, entre los años 1700 y 1800 comienza a haber un rechazo generalizado entre las naciones hacia la superstición de la Edad Media y comienzan a surgir personajes que traen nuevos descubrimientos, tanto en el mundo cristiano como el laico. En cambio, los judíos, que habían sido hasta entonces perseguidos y concentrados en los guetos, decaen hasta convertirse en un grupo poblacional poco letrado, sumido en la ignorancia y desconectado del resto del mundo al no hablar más que su dialecto local, el yidish.

De manera que, antes de la Haskalá, mientras que los cristianos se estaban desarrollando el judaísmo seguía estancado. Los judíos se encerraban en los guetos sin abrirse al resto de las comunidades, su gente sólo hablaba yidish y no tenía más conocimiento que la práctica religiosa, incluso los rabinos, quienes tenían más acceso a la educación, no hablaban otros idiomas más allá de hebreo y arameo, y sólo sabían de Torá y Talmud.

El judaísmo en esa época, era sinónimo de ignorancia, lo cual recrudecía la discriminación hacia las comunidades judías.

Mendelssohn se da cuenta de esta situación, y siendo como él era, un hombre religioso pero al mismo tiempo letrado, pensaba que podía reproducir ese modelo en las comunidades de los guetos. La gente del gueto tenía miedo a la asimilación, pensaba que era peligroso salir y mezclarse con los gentiles, pero Mendelssohn estaba conscientes de un principio básico: una vez nacido judío serás judío hasta tu muerte, por lo que es posible salir del gueto, estudiar, educarse y regresar sin dejar de ser judío ni asimilarse, pues a final de cuentas, la halajá no prohíbe pensar, reflexionar o adquirir conocimiento, al contrario, la Torá insta a buscar la sabiduría sobre las mitzvot y la vida.

De esta manera logró que muchos judíos, particularmente los jóvenes, salieran de los guetos para asistir a la universidad y educarse (gracias a la Ilustración ya se habían universidades laicas en donde eran bien recibidos).

Gracias a la haskalá surgieron numerosas obras seculares y estudios crítico-históricos de los libros religiosos tradicionales, así como infinidad de diccionarios de hebreo y arameo. Así renace la cultura secular judía, que estudiaba la historia y la identidad del pueblo judío.

Sin embargo, los esfuerzos de Mendelssohn no resultaron exitosos en cuanto a conservar la identidad. Muchos de quienes salieron de los guetos se olvidaron del judaísmo y ya no regresaron a las comunidades. Otros se convirtieron al protestantismo para acceder a mejores universidades y mayores conocimientos. De tal manera, que los maskilim se diluyeron en dos vertientes: laicos y religiosos (convertidos al protestantismo). Por otra parte, al darse cuenta del crecimiento de la asimilación, los guetos se encerraron todavía más, prohibiendo el regreso a quienes decidían salir de ellos.

Incluso los descendientes del propio Mendelssohn terminaron convirtiéndose al cristianismo protestante, como fue el caso del músico Félix Mendelssohn, compositor de la obra "El Mesías".

Otro fracaso en el movimiento de Mendelssohn fue que la discriminación hacia la comunidad judía continuó. Él pensaba que con la integración de los judíos al mundo secular y al adquirir mayores conocimientos para salir de la ignorancia, se generaría una aceptación mejor del judío; pero no sucedió así, la judeofobia continuó e incluso se acrecentó al ver una ola de judíos que "invadían" los espacios públicos y privados.

La Haskalá tuvo una consecuencia más: el surgimiento del Movimiento Reformista varios años después, lo que desencadenó a su vez la creación de los movimientos Ortodoxo y Masortí.

Varios años después de la Haskalá, comienzan a surgir judíos que se preguntaban por qué forzosamente debían abandonar su religión para poder acceder a la ciencia y el conocimiento; pero al mismo tiempo se dieron cuenta que el judaísmo de los guetos ya no funcionaba para el mundo moderno, de manera que querían conservar su identidad si ser laicos y convertirse a otras religiones, sino construyendo una nueva forma de ser judío. Surge entonces en Alemania, alrededor de 1810, Israel Jacobson, quien retoma las ideas de Mendelssohn y funda del Reformismo (conocido en la actualidad como Judaísmo Reformista Clásico).

Israel Jacobson y sus seguidores tomaron como modelo para sus sinagogas a los templos protestantes, pues era la elite del conocimiento en aquella época. Entre las reformas que hicieron al culto estaban:


  • No usar kipá, tzitzit, ni tefilín.
  • No segregar a las mujeres en los servicios religiosos (aunque la lectura de la Torá seguía haciéndose sólo por hombres).
  • Cambiar el sidur por un himnario.
  • La sinagoga sustituye permanentemente al Beit Hamikdash, por lo que de ahora en adelante se le conoce como templo.
  • Se cambia la estructura interna de la sinagoga, de manera que el Aron Kodesh ya no se coloca al frente sino hasta atrás, así como la Bimá, que ya no está en medio sino mirando frente a todos los bancos como en los templos protestantes.
  • Se comienzan a incluir los sermones.
  • Se deja de seguir Kashrut.
  • Se crea una nueva forma de interpretar la Torá.
Todos estos cambios dan pie a la primera fase del Reformismo: la fase estética.

A pesar de que en apariencia las sinagogas reformistas eran imposibles de distinguir de un templo protestante, algunos rabinos de la época se sintieron atraídos por esa nueva forma de interpretar la Torá, lo cual los llevó a acercarse al Movimiento Reformista dando pie a la segunda fase: la fase teológica. En esta etapa, el propio Jacobson comienza a aprender más sobre Torá y Talmud, temas en los que, a diferencia de Moisés Mendelssohn, no era muy versado.

De esta manera se comienzan a crear escuelas rabínicas reformistas, siento las dos más importantes las fundadas en Londres y Alemania. El Reformismo creció tanto que en América se llegó al 90% de judíos dentro del movimiento Reformista.

En actualidad hay principalmente cuatro modelos reformistas: americano, europeo-liberal, contemporáneo, reformista (más cercano al judaísmo reformista clásico).