miércoles, 28 de mayo de 2014

TU B'SHEVAT

Tu B'shevat o Tu Bishvat, conocido como el "Año Nuevo de los árboles", es una celebración menor. Al igual que Janucá, no se ordena en la Torá. No es precisamente una festividad, ni bíblica ni rabínica, sino una fecha.


No encontramos mención de Tu B'shevat en la Torá, pero sí se menciona en el Talmud, en la primera Mishná de Masejet Rosh Hashaná:

"Cuatro son los años nuevos en el calendario hebreo: El primer día del mes de Nisán, es el año nuevo de los reyes y las festividades; el primero del mes de Elul, año nuevo para el cálculo del diezmo sobre los animales; el primer día del mes de Tishrei, año nuevo para la cuenta de los años, para el cálculo de la Shemitá (año sabático) y el Yovel (jubileo), para las plantaciones y los cultivos agrícolas; y el primero de Shvat, año nuevo para los árboles, según Shamai. En la escuela de Hilel dicen: "(el año nuevo de los árboles es) el decimoquinto día del mes".

Si había alguna coronación, se procuraba que fuera en el primero de Nisán, y cada año se festejaba el aniversario. El primero de Elul se llevaban las ofrendas de animales al Templo, el primer día de Tishrei era Rosh Hashaná (el año nuevo de los años), y el primero de Shvat, según Shamai, era el año de nuevo de los árboles. 

La Halajá se fijó según Hilel, de manera que el 15 de Shevat se celebra el año nuevo de los árboles. La palabra hebrea "Tu" es el número 15 (resultado de juntar las letras Tet y Vav, 9 y 6, ya que antiguamente no existía los números tal cual, sino que se usaba el propio alfabeto asignando un valor numérico a cada letra, no se usaron en este caso los valores 10 y 5 porque equivalían a las letras "Yah", uno de los nombres de Dios, lo cual hubiera sido inapropiado), y Shevat es el mes del calendario hebreo. Los judíos Haredí llaman el día por su nombre completo original: Jamishah Asar BeShevat (el deciquinto de Shevat).

La discusión entre Shamai y Hilel giraba en torno a fijar el calendario anual agrícola para los árboles. Es decir, en ese entonces no existía Tu B'shevat como tal, pero sí había una costumbre, relacionada con los ciclos agrícolas, que ya estaba en uso.

En la Guemará se pregunta: ¿Cuál es el sentido del Año Nuevo de los Árboles? (Rosh Hashaná 14A), y se expresa que la causa ha sido extraviada.

Al parecer, esta antigua fiesta que era celebrada y cuyo origen se desconocía, era en realidad un resabio de las antiguas costumbres babilónicas, en donde se celebraban cuatro años nuevos según las cuatro estaciones del año (nótese la coincidencia con la Mishná de Masejet Rosh Hashaná) los cuales se fijaban según el ciclo solar, ya que en Babilonia tanto el sol como la luna se consideraban dioses.

La fiesta desconocida, se ha identificado con Tu Beav (el 15 de Av), día en que los egipcios celebraban el aniversario del nacimiento de los dioses. Esta creencia se transmitió a la tradición hebrea, de manera tal, que Tu Beav se convirtió en el día en que el Eterno creó a las luminarias.

Todas estas creencias coinciden con el "nacimiento" del sol, que comienza a dejarse ver después de haber estado oculto durante el invierno. Al respecto, en el Talmud se menciona que en el día en que el sol comenzaba a "crecer", salían las hijas de Jerusalén a bailar. La fuente de esta tradición se encuentra en Jueces 21:

"Es ahora la fiesta de Dios, la que se celebra todos los años en Shiló (...) cuando las muchachas de Shiló salgan a cantar en coro".

Esta fiesta tan arraigada se celebraba en a fecha correspondiente al primero de Shevat y se hacía en honor al sol únicamente, porque en ese día la luna no era visible. Shamai utilizaba el calendario solar y por eso argumentaba que la fiesta debía seguir celebrándose el primer día del mes. Hilel, en cambio, siendo originario de Babilonia (en donde se veneraba tanto al sol como a la luna y además se usaba un calendario lunar), opinaba que la fiesta se debía llevar a cabo a mitad del  mes, es decir, el 15, día de la luna llena.

Todo parece indicar que la fiesta celebrada en Tu Beav con motivo del nacimiento del sol, se convirtió con el tiempo en Tu B'shevat, el "Año Nuevo de los árboles", el día en el que el sol vuelve a renovar sus fuerzas y contagia a las plantas para que su follaje sea renovado después de haber descansado durante los meses de invierno. Tu B'shevat es el día en que comienza la maduración de las frutas, cuando aparecen los primeros brotes.

Así pues, el Talmud vino a consagrar este día, a darle fecha y significado a una costumbre antigua que se había hecho popular entre los judíos. Como tal, no se le considera una festividad.

Encontramos entonces que Tu B'shevat no es una fiesta, sino una fecha en la que básicamente se desarrollaban ciertas costumbres agrícolas que marcan el punto medio de la estación lluviosa (hacia finales de enero y principios de febrero). El 15 de Shevat era la fecha límite en que la lluvia había pasado de regar los árboles, y estos se beneficiaban con las nuevas lluvias empezando a florecer y dar frutos.

En la Halajá esta fecha servía para señalar la edad del árbol para saber si se podía recoger sus frutos o no, así como para ofrecer los diezmos al Templo según se describe en Deuteronomio:

"Cada año, sin falta, apartarás la décima parte de todo lo que produzcan tus campos. En la presencia del Eterno tu Dios comerás la décima parte de tu trigo, tu vino y tu aceite, y de los primogénitos de tus mandas y rebaños; lo harás en el lugar donde Él decida habitar. Así aprenderás a temer siempre al Eterno tu Dios. Pero si el Eterno tu Dios te ha bendecido y el lugar donde ha decidido habitar está demasiado distante, de modo que no puedes transportar tu diezmo hasta allá, entonces lo venderás y te presentarás con el dinero en el lugar que el Eterno tu Dios haya elegido. Con ese dinero podrás comprar lo que prefieras o más te guste: ganado, ovejas, vino u otra bebida fermentada, y allí, en presencia del Eterno tu Dios, tú y tu familia comerán y se regocijarán. Pero toma en cuenta a los levitas que vivan en tus ciudades. Recuerda que, a diferencia de ti, ellos no tienen patrimonio alguno.

Cada tres años reunirás los diezmos de todos tus productos de ese año, y los almacenarás en tus ciudades. Así los levitas que no tienen patrimonio alguno, y los extranjeros, los huérfanos y las viudas que viven en tus ciudades podrán comer y quedar satisfechos. Entonces el Eterno tu Dios bendecirá todo el trabajo de tus manos". Deutereonomio 14:22-29

Los diezmos se daban para mantener a los sacerdotes del Templo, a los pobres y a la gente durante las peregrinaciones.

Por esta razón, en la época del Templo, Tu B'shevat cobró relevancia. Dado que en la Torá se establecía la Mitzvá de llevar los diezmo y las ofrendas de olá al Templo cada año, pero no aclaraba cómo y en qué fecha medir ese tiempo. El establecimiento de Tu B'shevat como "año de nuevo de los árboles" vino a resolver ese enigma, pues así había un límite entre saber cuáles eran los frutos de un año y cuáles los de otro.

Es decir,Tu B'shevat se convirtió en el año "fiscal" para determinar las leyes de la agricultura de la Torá en Israel:
  1. Maaser.- Sacar los diezmos de los productos agrícolas en Israel. En los años 1,2,4 y 5 del ciclo de siete años de Shemitá, el 10% de producto de Israel es Maaser Shení (debe ser redimido con una moneda). En los años 3 y 6 del ciclo, ese 10% es Maaser Aní (debe ser entregado a los pobres).
  2. Orlá.- No comer los frutos de un árbol durante sus tres primeros años. Se encuentra Levítico 19:23, leyes de orlá y Neta Revaí. Neta Revaí es la prohibición de comer el cuarto año, todo lo cosechado durante ese año se llevaba al Templo.
En el tratado de Rosh Hashaná 15b, se menciona que los frutos que no se dan en el 15 de Shevat se conocen como Jataná, y no son contabilizados para el siguiente año sino que se cuentan del año pasado.
Con el tiempo, Tu B'shevat se fue convirtiendo en un festejo destinado a exaltar la vida del hombre de campo y su vínculo con la naturaleza.

En Rosh Hashaná 14º se explica que se eligió el 15 de Shevat, no para llevarle la contraria a Shamai, sino porque para entonces ya han pasado las lluvias y ya no es invierno, lo cual propicia la generación de frutos.

La sociedad judía de entonces era completamente agrícola, de manera que esta fecha era celebrada con ceremonias hermosas como por ejemplo, se marcarba el primer fruto del árbol con alguna cinta o color, se contabilizaba así para guardar el diezmo y se llenaban las canastas que eran llevadas al Templo para ofrecer los diezmos. Estas canastas era preciosamente decoradas. Se llegaba al Templo en desfile y procesión, y al momento de presentar la ofrenda se daba un discurso acerca de los milagros que Dios había propiciado a esa familia en particular, comenzando desde los ancestros (de cómo fueron liberados de Egipto por la mano de Dios, por ejemplo), luego la familia en general, y por último se terminaba diciendo "y a mi Dios me ha bendecido con estos alimentos frutales y ahora se los vengo a presentar".

Las costumbres de Tu B'shevat no se aplicaban a la diáspora, a excepción de las leyes de orlá. No había prohibiciones (puesto que no era una celebración tal cual), no se acostumbra decir tajanum (oraciones de súplicas) ya que es una fecha alegre, y tampoco hay majzor (oraciones especiales) para ese día.

Con la destrucción del Templo y el exilio del pueblo judío, Tu B'shevat fue adquiriendo un nuevo significado. En la diáspora se convirtió en el símbolo de conexión entre los judíos y la tierra de Israel. Aunque ya no tenía sentido alguno seguir recordando Tu B'shevat porque ya no había Templo a donde llevar los diezmos y las ofrendas, los rabinos hicieron un esfuerzo enorme por mantener viva esta tradición para que el pueblo judío conservara su identidad a pesar de habitar tierras extrañas.

A partir de esta nueva concepción de Tu B'shevat fueron surgiendo nuevas costumbres:
  • Comer frutos de las siete especies que crecen en Israel: trigo, cebada, aceitunas, dátiles, uvas, higos y granadas. En la diáspora también surgió la costumbre de comer frutos secos, ya que no se disponían de las frutas frescas de Israel. Estos frutos se mencionan en Deutoronio 7:8.
  • Una costumbre que se instauró con la creación del Estado de Israel, es la iniciativa de plantar árboles. En este sentido, Tu B'shevat se ha convertido en un "día del árbol" o de "conciencia ambiental": los niños plantan árboles y las escuelas realizan excursiones con este fin. Se recuerda además que la Torá compara al hombre con un árbol: "La persona es como un árbol del campo" (Deuteronomio 20:19)
  • Antes de comer la fruta de un árbol se recita la bendición:
    "Baruj Atá Ado-nai Elo-heinu Melej HaOlam, bore pri ha-etz" ("Bendito eres Tú, Dios, Rey del Universo, Quien crea la fruta del árbol").

Para algunas frutas, como la piña y la sandía, se cambia la última palabra por "ha-adamá".

También se acostumbra comer una "fruta nueva", es decir, una fruta de estación que no se haya comido. Y también en este caso se recita una bendición:
"Baruj Atá Ado-nai Elo-heinu Melej HaOlam, she-hejeianu ve-kiyimanu ve-higiyanu lazman hazé" ("Bendito eres Tú, Dios, Rey del Universo, Quien nos ha mantenido vivos, nos ha dado sustento y nos ha permitido llegar a este momento").

También se reza para tener un hermoso etrog para el siguiente sucot.
  • Muy recientemente, en la diáspora, se ha añadido la costumbre de tener un "seder" de Tu B'shevat. Un ritual que creó el cabalista Itzjak Luria, conocido como El Arizal, que consiste en una cena de 10 frutas y 4 copas de vino que simbolizan las 4 estaciones: invierno (vino blanco), primavera (se añadía un poco de vino rojo a la copa de vino blanco), verano (vino rojo) y otoño (se añadía un poco de vino blanco a la copa de vino rojo). Está estructurada como un Seder de Pesaj, con un texto que expone las frutas como metáfora de perfección espiritual.
Esta costumbre cabalista se creó durante el siglo XVI, en la época en que empieza a desarrollarse el misticismo dentro del judaísmo.

Durante la ceremonia la gente se viste de blanco, decoran las mesas con manteles blancos y muchísimas frutas originarias de Israel. Se lee la Torá, el Talmud y la cábala, después iniciaban el Seder, descrito en el libro cabalista Jemdat Hayamin.
    Este es un ejemplo de como con el tiempo la forma de recordar Tu B'shevat fue cambiando a través de la propia evolución del judaísmo.

    Otro cambio se da en 1890, con el rabino Zee Yabetz, fundador del Movimiento Mizrahi, un movimiento religioso-sionista (el sionismo es una ideología política, pero este caso se mezclaba con preceptos religiosos). Zee Yabetz fue el primero en idear la forma de ir a plantar un árbol en Israel. Implementó la práctica de plantar árboles referido en Levítico 19:23 : "Y cuando entres a esta tierra plantarás árboles frutales". De manera que animaba a sus discípulos a emigrar a Israel y plantar un árbol.

    Es entonces cuando se adopta el sentido de la reforestación como una práctica para apoyar a Israel, misma que se institucionalizó después por el Keren Kayemet de Israel, "Fondo Nacional Judío", una organización sionista (tiene presencia en México y se pueden dar donativos utilizados para reforestar).

    Tu B'shevat se ha convertido en una fiesta de la naturaleza y la ecología. La Torá nos enseña que la naturaleza debe ser respetada, aún en tiempos de guerra no deben ser destruidos los árboles frutales: "El hombre es como árbol de campo y de él vive".

    En la Torá se hacen muchas menciones que comparan al ser humano con un árbol, también el Talmud:

    "Así como un árbol da buenos frutos, así los actos de una persona son sus frutos."

    "¿Con qué puede compararse aquel cuya sabiduría es mayor que sus actos? Con un árbol con muchas ramas pero pocas raíces: llega una tormenta y lo derriba, dejándolo dado vuelta... Pero ¿con qué se compara aquel cuyos actos son mayores que su sabiduría? Con un árbol con muchas raíces y pocas ramas, al cual todas las tormentas del mundo no pueden llegar a moverlo de su lugar."

    También se compara a la Torá como Etz Jaim, "Un árbol de vida":

    "Es un árbol de vida para quienes se aferran a ella, y quienes la mantienen son alabados" (Proverbios)

    miércoles, 21 de mayo de 2014

    JÁNUCA

    Jánuca es una fiesta menor, no religiosa, lo cual significa que no tiene un origen bíblico. De hecho es la conmemoración de un hecho histórico que aconteció en Judea en el año 165 a.C.


    Hasta el año 200 a.C., Judea era pertenecía a Egipto, gobernado entonces por la dinastía de los Ptolomeo. Durante la V guerra Siria (justamente alrededor del 200 a.C.), Antíoco III El Grande derrotó a Ptolomeo V Epífanes, entonces Judea se convirtió en parte del Imperio seléucida de Siria.

    Al igual que Alejandro Magno, los Ptolomeos, y otros conquistadores que pasaron por Judea, Antíoco III permitió que los judíos siguieran con sus costumbres y tradiciones siempre y cuando pagaran sus impuestos correspondientes.

    Tras varias batallas perdidas ante Roma, Antíoco III fue perdiendo poder y recursos. Finalmente fue asesinado en el 187 a.C. cuando se le sorprendió robando un templo en un intento desesperado por obtener dinero. Le sucedió su hijo Seleuco IV Filopátor, también conocido como Antíoco IV Epífanes.

    Antíoco IV fue rey de Siria entre 187 a.C. y 175 a.C., año en el que invadió Judea e intentó apropiarse del tesoro del Templo de Jerusalem. De acuerdo los historiadores, esta intervención fue solicitada por el Sumo Sacerdote de entonces, quien en un intento por garantizar su posición y seguir administrando los ingresos del Templo, presionó a Epífanes con la promesa de que la población se asimilaría a las costumbres griegas.

    En Antigüedades Judías del historiador Flavio Josefo, se lee:


    "Ioshua (el Kohen Gadol = sumo sacerdote) modificó su nombre por (el más griego) Jazón tal como su hermano Jonia lo cambió por Menelao... En su competencia por asegurarse el título de Kohen Gadol (para dominar los fondos del Bet HaMikdash) se acercaron al rey Antíoco con el ofrecimiento de abandonar sus leyes y costumbres y optar por los usos de los griegos. A tal fin, solicitaron el permiso para erigir un gimnasio griego en Jerusalén. Una vez que lo lograron, hicieron desaparecer su circuncisión para practicar deportes desnudos como lo hacían los griegos".

    Flavio Josefo, Antigüedades 12:3


    A los judíos que querían asimilarse a la cultura griega, se les llamó helenistas.

    Debido a la resistencia que hubo de una parte de la población respecto al abandono de las tradiciones judías, el rey Antíoco decidió forzar la asimilación mediante leyes que penaran el estudio de la Torá. Saqueó la ciudad, profanó el Templó de Jerusalén erigiendo una estatua dedicada a Zeus, suspendió los sacrificios de expiación y en vez de eso ordenó sacrificar cerdos, también prohibió la circuncisión.

    Estos actos provocaron la rebelión del pueblo, fue entonces cuando un grupo decidió defender Judea, encabezado por el sacerdote Matitiahu y sus hijos Jochanan, Simeón, Eleazar, Jonathan y Judá (la familia era conocida como los "Asmoneos"). En 166 a.C. Matitiahu fue derrotado y le sucedió en la revuelta su hijo Judá quien adquirió el sobrenombre de Yehuda HaMakabi (Yehuda "El Martillero" por el martillo que usaba como arma de guerra), de ahí que a estos defensores se les denominara "macabeos".

    Otras fuentes aseguran que el nombre Makabi es un acrónimo hebreo de la frase "Mi Camoja baelim Ado-nai" ¡Nadie es tan grande como tú, Dios!".

    Finalmente, en 165 a.C. los Macabeos lograron vencer a los soldados de Antíoco, recuperaron y limpiaron el Templo, lo re inauguraron y lo dedicaron a Dios. De ahí que la festividad se llame Jánuca, que significa "inauguración" o "dedicación".

    Nuevamente Flavio Josefo describe esta victoria:


    "Y Judah celebró el festival de la restauración de los sacrificios del Templo durante ocho días, y no omitió ningún tipo de placer; sino que los festejó con ricos y espléndidos sacrificios; y honró a Dios, y lo deleitó con himnos y salmos. Estaban tan alegres con el restablecimiento de sus costumbres cuando, luego de un largo intervalo, inesperadamente recuperaron la libertad de su culto, que hicieron ley para la posteridad el guardar esta festividad, en recuerdo de la restauración de su Templo de culto, durante ocho días. Y desde entonces y hasta ahora es que celebramos esta festividad, y la llamamos Luces. Yo supongo que la razón debido a esta libertad que estaba más allá de nuestras esperanzas se nos presentó, y por lo tanto este nombre fue dado a la festividad. Judah también reconstruyó las murallas alrededor de la ciudad, y construyó torres de gran altura en contra de las incursiones de los enemigos, y puso guardias en ellas. Y también fortificó la ciudad de Bet Sura, para que pueda servir como citadela en contra de cualquier peligro que pudiese venir de nuestros enemigos."


    Posteriormente, este relato bélico fue añadido en los libros Macabeos I y II considerados como apócrifos. Ahí se describe que además de la victoria se presentó un milagro ocurrido el 25 de kislev, por el cual fue posible la restauración del Templo en esa fecha.

    Es en el Talmud en donde se describe con detalle el milagro del 25 de kislev: al recuperar el templo todo estaba profanado, incluyendo el aceite para encender la Menorah -el candelabro de 7 brazos-. Los macabeos encontraron sólo un frasco de aceite apto para encender la lámpara, suficiente para un día, pero milagrosamente el frasco alcanzó para mantener el fuego encendido durante ocho días, tiempo en que se pudo preparar más aceite.

    Se cree que ya anteriormente el encendido de las luminarias era parte de la celebración de la finalización de la cosecha de aceitunas, que se festejaba en el Primer Templo, y que antes de la victoria de los Asmoneos ya existía una festividad del aceite. También se dice que muchos rabinos pensaban que a la batalla de los macabeos le hacía falta un componente más espiritual, por lo que añadieron "el milagro del aceite" para subrayar el carácter divino del éxito obtenido y aprovechar las festividades del solsticio de invierno ya existentes (que competían con otros festejos invernales paganos en donde también se encendían velas).

    Para conmemorar esta festividad se enciende una Janukiá durante ocho días. La Janukiá es un candelabro de 9 brazos, ocho de ellos alineados y uno de soporte llamado "shamash" (se usa para encender las otras ocho luces, por lo tanto no cuenta como parte de las luminarias y debe estar separado o resaltar del resto de las velas de alguna manera).

    Las luminarias de la Janukiá pueden encenderse con aceite de oliva (el aceite que se usaba en el Templo) o con velas. Se enciende una diferente cada noche, se agregan de derecha a izquierda y se encienden de izquierda a derecha (así como se lee un libro hebreo), de la siguiente forma:

    1. Se enciende el shamash y se recitan las bendiciones correspondientes:

    "Baruj atá A-do-nai E-lo-heinu melej haolam asher kideshanu bemitzvotav vetzivanu lehadlik ner Janucá."

    Bendito eres Tú, Dios nuestro Señor, Rey del Universo, Quien nos ha santificado con sus preceptos y nos ha ordenado encender la vela de Janucá.


    "Baruj atá A-do-nai E-lo-heinu melej haolam sheasá nisím laavotenu baiamim hahem bizmán hazé"

    Bendito eres Tú, Dios nuestro Señor, Rey del Universo, Quien hizo milagros a nuestros antepasados, en aquellos días, en esta época.


    2. La primera noche se coloca una vela en el extremo derecho de la Janukiá, se enciende con el shamash.

    Sólo la primera noche se recita shehejeianu:


    "Baruj atá A-do-nai E-lo-heinu melej haolam shehejeianu vekiemánu vehiguianu lizman hazé".

    Benidto eres Tú Dios nuestro Señor, rey del Universo, Quien nos otorgó vida, nos sustentó y nos hizo llegar hasta la presente ocasión.


    3. La segunda noche se coloca una vela más a la izquierda de la primera, después de encender el shamash y recitar las bendiciones, se enciende la vela colocada a la izquierda y luego la que colocamos la primera noche. Se hace así hasta terminar cada una de las ocho noches.

    Se ejemplifica en los siguientes videos:





    Después de encender las velas de Janucá se recita el Hanerot Halalu:


    "Encendemos estas velas con motivo de las salvaciones, milagros y maravillas que has realizado para con nuestros antepasados en aquellos días en este época, por intermedio de Tus Santos Sacerdotes. Estas luces son sagradas durante los ocho días de Janucá, y no nos es permitido emplearlas de ninguna manera sino solamente observarlas para agradecer y alabar Tu gran Nombre, por Tus milagros, maravillas y salvaciones".


    Las velas deben permanecer encendidas por lo menos media hora después de la aparición de las estrellas, y hora y media los viernes (esto es porque las velas de Jánuca se encienden antes de las de shabat, en este día las velas no pueden volver a encenderse si llegaran a apagarse por alguna razón).

    La Janukiá se coloca cerca de una ventana o al lado de una puerta (por costumbre se coloca del lado contrario a la mezuzá, para estar rodeados de mitzvot), así otras personas pueden ver las luces, de esta manera se proclama públicamente el milagro del aceite y la victoria de la libertad.

    La Janukiá se enciende al anochecer, pero preferentemente debe hacerse cuando todos los miembros de la familia estén presentes.

    Después del encendido de las velas se acostumbra cantar canciones, las familias también cenan juntas y tradicionalmente preparan alimentos fritos como los latkes (unas tortitas de papa) y los sufganiot (buñuelos rellenos de mermelada).

    También se acostumbra que los niños jueguen con una perinola ("suvivón" en hebreo, "dreidel" en Idish) marcada en cada uno de sus cuatro lados con las iniciales hebreas de la frase "Un gran milagro sucedió allí" (en Israel la frase es "Un gran milagro sucedió aquí"). Se juega con las siguientes apuestas:


    • Nun.- No ocurre nada, el jugador siguiente gira el Sevivón.
    • Guimel.- Quien hizo girar el Sevivón se lleva el pozo.
    • Hei.- Quien hizo girar el Sevivón se lleva medio pozo.
    • Shin.- Quien hizo girar el Sevivón agrega al pozo la misma cantidad que hay.

    Este juego viene de la época de la prohibición de estudiar la Torá, se dice que entonces los niños estudiaban clandestinamente, y cuando se acercaba un soldado para averiguar que estaban haciendo simulaban jugar con el trompo.

    También se acostumbra regalar monedas u otros obsequios a los niños (Janucá Guelt o Maot Janucá), particularmente la cuarta o quinta noche. Esta costumbre también sirve para enseñar a los niños a aumentar sus acciones de caridad.

    Jánuca es una festividad considerada "menor", es decir, que no fue establecida por la Torá, por lo que las actividades de la vida cotidiana se llevan a cabo con normalidad (en Israel las empresas abren, los niños van a la escuela, la gente trabaja, etc.).

    De la festividad de Jánuca se aprende:

    "Un poco de luz, puede disipar mucha oscuridad".

    miércoles, 14 de mayo de 2014

    SIMJAT TORÁ

    Para hablar de Simjat Torá tenemos que explicar lo que es Sheminí Atzéret.


    Sheminí Atzéret es una fiesta que se celebra al término de Sucot. Dice la Torá:


    "Y en el día quince del séptimo mes, festividad sagrada será para vosotros, ninguna labor habréis de hacer; y celebraréis una festividad ante Dios, siete días".

    Bamidvar 29:12 (Números 29:12)


    Esta celebración de siete días es Sucot. Luego encontramos más adelante:


    "En el día octavo: atzéret será para vosotros, ninguna labor habréis de hacer".

    Bamidvar 29:35 (Números 29:35)


    También en Levítico leemos:


    "En el octavo día, será una convocación santa para ustedes... Es un día de Atzéret".

    Levítico 23:36


    De aquí surge la fiesta Sheminí Atzéret, Sheminí significa "octavo" y Atzéret "detención" o "asamblea".

    De manera que al terminar la fiesta de Sucot, se celebra una fiesta diferente en el octavo día, una celebración que festeja el deseo de Dios de estar con el pueblo de Israel, de "detenernos" con Él, estar en "asamblea" con Él, en donde Dios se deleita con nuestra cercanía y nosotros no regocijarnos por estar cerca de la fuente de toda vida.

    ¿Y cuál es la forma más elevada de acercarse al Creador? A través del estudio de la Torá, la palabra de Dios. Por esa razón se eligió Sheminí Atzéret para culminar e iniciar nuevamente la lectura de la Torá, demostrando así el profundo amor que sentimos por quien la creó y ordenó.

    Debido a este regocijo, es que la fiesta Sheminí Atzéret se conoce también como Simjá Tora: "La alegría de la Torá".

    En Israel, en donde las fiestas se celebran un sólo día, Sheminí Atzéret es Simjá Torá; pero en la diáspora, en donde las celebraciones se festejan dos días (es así porque en la antigüedad la información se transmitía de forma tardía y muchas veces la noticia de la celebración de fechas importantes llegaba con bastante retraso, así que para no equivocar se celebraban dos días), al primer día se le llama Sheminí Atzéret y al segundo Simjat Torá.

    A pesar de que se ha vuelto tradición celebrar las fiestas dos días seguidos en la diáspora, la excepción se hace con Sucot, dado que al terminar Sucot se inicia inmediatamente Sheminí Atzéret. Por esa razón no se celebra Sucot en Sheminí Atzéret: no se toman las Cuatro Especies ni se mencionan las oraciones de Sucot. Aunque en consideración al "día extra" de la diáspora, la Halajá señala que se debe comer dentro de la Sucá durante Sheminí Atzéret, por otro lado, esta costumbre parece que también deriva de la prohibición de no trabajar en Iom Tov, desarmar la Sucá implicaría esfuerzo físico de manera que se aprovecha la Sucá ya armada para la fiesta de Sheminí Atzéret y Simjá Torá.

    El nombre "Simjat Torá" no era conocido en la época del Talmud, y sólo aparece en la última etapa de los "gueonim", los sabios que presidían las academias talmúdicas de Babilonia (alrededor del siglo XI). El Zohar también la menciona (Pinjás 256b).

    Respecto al estudio de la Torá, basándose en el Talmud, Rambam (Moshé Ben Maimón, el conocido médico y filósofo Maimónides) escribe que en cada festival leemos un pasaje de la Torá relacionado con ese día, ya que "Moisés estableció para Israel que ellos leyeran la sección correspondiente en cada festival". Continúa especificando las lecturas para los festivales individuales, y dice: "el último día leemos la sección que se inicia con Kol Hanejor, 'todos los primogénitos', y al día siguiente leemos Sidra Vezot Haberajá, 'Y esta es la bendición...' ".

    De manera que, a lo largo del año, se lee cada sábado en las sinagogas un fragmento (parashá o sidrá) de la Torá. Simjat Torá es el día en que se lee el último episodio y se recomienza con el primero. La tradición judía no quiso dejar ni la más leve impresión de que una vez que se leía la Torá completa el pueblo la abandonaba, y por eso el ciclo de la lectura de la Torá para el año siguiente se comienza de inmediato.

    En la antigüedad, la costumbre en Israel fue la de dividir los cinco libros de la Torá en 175 parshiot, que corresponde a número de sábados que tienen lugar en un ciclo de tres años (ciclo trienal).

    Durante el exilio en Babilonia, los cinco libros de la Torá fueron divididos en tantas Parshiot como semanas hay en un año, es decir, 54 Parshiot para un período de doce meses (ciclo anual). La primera Parashá es Bereshit, con el relato de la creación del mundo, y la última es Vesot Haberajá (Deuteronomio 33:1-34:12), en el que se cuenta la muerte de Moisés.

    Para la lectura de la última sección de toda la Torá se llama al Rabino o a la persona más distinguida de la congregación, quien recibe el nombre de Jatán Torá (el "novio de la Torá"). Al terminar de leer las últimas palabras, todos los presentes exclaman: Jazák, Jazák, vnitjazék (¡Sé fuerte, sé fuerte, y fortalezcámonos unos a otros!).

    Luego, otra persona, denominada Jatán Bereshit (el "novio de Bereshit") es llamada para la lectura de la primera sección de la Torá (Génesis 1:1 a 2:3). 

    Simjat Torá es una ocasión muy feliz. En este día todos los pergaminos de la Torá son sacados del Arca (según el Zohar, las coronas no se deben quitar, sino que deben permanecer en los rollos durante el baile) y llevados en un desfile alrededor de la sinagoga siete veces. Nos regocijamos, cantamos y danzamos con la Torá. A los niños se les dan regalos de dulce y fruta porque se ha dicho que los "mandamientos del Señor son más dulces que la miel".

    Durante Simjat Torá se siguen todas las leyes de Iom Tov, es decir, las grandes fiestas: Rosh Hashaná, Sucot, Pésaj, Shavuot. La obligación principal de Iom Tov es regocijarse:


    "Y te regocijarás en tu festividad... y deberás alegrarte".


    Durante Iom Tov se hacen comidas con carne, vino y gran variedad de alimentos. Los hombres acostumbran regalar vestimenta o joyas a sus esposas, y a los niños se les da golosinas o un nuevo juguete.

    Sin embargo, la alegría debe estar acompañada del espíritu de ayudar al necesitado:


    "Cuando come y bebe, está obligado a alimentar al extranjero, al huérfano y a la viuda, junto con los otros pobres... Quien cierra las puertas de su patio, y sin embargo, come y bebe junto con sus hijos y esposa, y no alimenta y da de beber a los pobres y amargados -esta no es la alegría de la mitzvá, sino la alegría de su estómago..."

    Maimónides
    Hilijot Iom Tov 6:18


    La mayoría de lo que está prohibido en Shabat está prohibido en Iom Tov: manejar dinero, trabajar, escribir, etc.

    De todas las festividades, sólo Sucot se describe como "la época de nuestro regocijo", porque la alegría de Sucot eclipsa la alegría de las otras festividades (como lo demuestran las "Fiestas de Liberación del Agua" cada noche de Sucot). Y luego está la alegría de Sheminí Atzeret/Simjá Torá, que supera incluso la alegría de Sucot.

    Con el tiempo, a pesar de tratarse de la misma celebración, se han ido asignando acciones diferentes para Sheminí Atzéret y Simjá Torá en la diáspora.

    Sheminí Atzéret se reseva para la alegría de la fiesta y las oraciones para la lluvia (la lluvia representa las bendiciones de crecimiento y abundancia). En cambio, durante Simjá Torá se celebra la conclusión del ciclo de lectura de la Torá, en este día el punto culminante son las Hakafot tanto en la víspera como en la mañana de Simjat Torá, en que marchamos y bailamos con los rollos de la Torá alrededor de la mesa de lectura de la sinagoga (bimá).

    Hakafot significa "círculos", es un baile en el cual se canta con los rollos de la Torá. Es un evento agradable para niños, mujeres y hombres. Los jasídicos explican que se festeja con danza y cantos en vez de estudio de Torá, porque la celebración debe comprender a cualquier judío sin importar su nivel de sabiduría de Torá.

    En Israel las Hakafot se realizan el octavo día, pero en ocasiones se hacen también en el noveno día por consideración a la diáspora y acompañarla así en su celebración de la Torá.

    Durante las Hakafot, los miembros de la congregación son honrados con cargar los rollos (se hace sobre el hombro derecho) y el líder (generalmente el jazán) conduce la procesión alrededor de la bimá mientras recita oraciones breves suplicando a Dios para el éxito y la liberación. Se realizan siete Hakafot.

    En algunas sinagogas se ofrecen alimentos dentro del recinto, para que la gente pueda recuperar sus energías durante o después de las Hakafot.

    En Simjat Torá se invita a todos a una "Aliá" (ascenso a la Torá), esto significa que subirán al estrado para recitar las berajot correspondientes a la lectura de la Torá, incluso los niños, a quienes se les permite estar cobijados con el Talit para cumplir (acompañados de un adulto claro). Muchos niños llevan banderines de colores con dibujos de manzanas con velas ardiendo, las cuales aluden a la frase del libro de los Proverbios (Mishléi):


    "Porque los preceptos iluminan y la Torá es luz".


    También es costumbre llamar a un adulto en representación de todos los niños para leer la anteúltima sección de la sidrá. Esta aliá recibe el nombre de kol hanearim. Todos los niños se paran a su lado y repiten las berajot de la Torá junto con él.

    Al finalizar, los adultos recitan la plegaria de HaMalaj HaGoél (Génesis 48:16):


    "Que el ángel que me ha librado de todo mal bendiga a los jóvenes, y que mi nombre y el nombre de mi padres, Avraham e Itzjak, sea proclamado sobre ellos y que ellos se incrementen en abundancia como peces en medio de la tierra".

    En las comunidades liberales es costumbre extender la Torá entre todos los asistentes, como se puede observar en el siguiente video:



    Desde la destrucción del Templo de Jerusalem, el estudio de la Torá se convirtió en el pilar fundamental del pueblo judío, la Torá se comenzó a considerar como "la patria portátil" y se fomentó su estudio incluso entre las familias más pobres. Como decía Rabí Simje Bumen:


    "Todo quedó arrasado con la destrucción del Beit Hamikdash de Ierushalaim, menos la Torá".


    De ahí la suprema importancia de su estudio y las recomendaciones de los sabios para asignar tiempos específicos para leer Torá:


    "Nuca digas: Cuando tenga tiempo estudiaré. Lo más probable es que no tengas tiempo".

    Hilel
    Pirkei Avot, 2

    __________________________________________________

    INFORMACIÓN CONSULTADA EN LOS SITIOS:

    Judaísmo Hoy
    Estudia Torá
    Ser Judío
    Chabad
    De la Cole
    Jabad
    Aish Latino
    Barmitzva



    martes, 13 de mayo de 2014

    CURSO DE INTRODUCCIÓN AL JUDAÍSMO

    El Curso de Introducción al Judaísmo es el que tomarás para aprender los aspectos básicos de la vida judía.


    Puede tener más o menos la siguiente estructura (este es el que yo estoy tomando, iré actualizando las lecciones conforme a las tome):

    EL CICLO VITAL DEL JUDÍO


    • Brit Milá, brit bat, bar/bat mitzva, y confirmación.
    • Matrimonio y divorcio.
    • Enfermedad, muerte y luto.
    • Conversión.

    CREENCIAS BÁSICAS



    FIESTAS JUDÍAS


     

    DE LOS TIEMPOS BÍBLICOS A LA DIÁSPORA


    • Los patriarcas.
    • Egipto y el éxodo.
    • Del período tribal a la época de los reyes.
    • El exilio babilónico.
    • Del período persa al helenista.
    • De los Hasmoneos a los romanos.
    • Del rabinismo y la diáspora.

    LA EDAD DE ORO JUDÍA



    EL LARGO CAMINO A CASA



    Conforme avance en las lecciones iré publicando mis ensayos sobre lo que aprendo del tema, pero definitivamente tú mismo(a) tendrás que aplicarte en tus propias lecciones según el maestro que te enseñe: hacer tus tareas, comprar tus libros, participar activamente en las clases. Cada comunidad enseña con libros diferentes y los temarios pueden variar en contenido y profundidad.

    INGRESOS DE LA SINAGOGA

    Es una realidad de la vida que para poder comer, vestir, estudiar y para cualquier otro proyecto, se necesita dinero. Y en el caso de la vida espiritual también.


    Particularmente, los servicios del templo cuestan: se paga luz, agua, reparaciones, mantenimiento, el salario del rabino o del jazán, etc., etc., etc. En este sentido, las sinagogas tienen básicamente los mismos problemas financieros que cualquier otra organización civil no lucrativa, y por lo tanto deben conseguir fondos de alguna manera para poder seguir creciendo y dando un mejor servicio a su comunidad.

    La forma tradicional de las sinagogas para conseguir ingresos es a través de membresías. Se cobra una cuota a sus miembros que generalmente es flexible, es decir, hay un promedio general pero se puede ajustar para que las personas con menos ingresos puedan aportar también. Claro, hay gente en mejor posición económica que puede pagar un poco más.

    Muchos sinagogas también realizan eventos de recaudación de fondos, venta de artículos, cursos y talleres que requieren de donativos, etc.

    Básicamente los donativos que pueda aportar la comunidad y gente simpatizante son los que ayudan a dar continuidad a las sinagogas y otras organizaciones religiosas.

    No es diferente a participar en cualquier otra organización, de manera que debes tomar en cuenta la cuestión económica al momento de la conversión, ya que también en muchos templos los cursos pueden tener una cuota particular (en sí la conversión se hace ante un Beit Din, pero alguien debe enseñarte y para eso están los cursos que pueden durar uno o varios años).

    domingo, 4 de mayo de 2014

    LA PRIMERA VEZ EN UN SINAGOGA

    Puede que la primera vez en una sinagoga te sientas nervioso(a), pero encontrarás que entrar ahí es como estar en casa.


    Dentro de la sinagoga, los varones suelen cubrirse la cabeza con una kipá. Se ofrece servicio cada shabat y en las fiestas.

    Durante el servicio se lee la Torá, escrita por un sofer (escriba) en un gran pergamino. Este rollo está escrito a mano con pluma de ave y tinta especial, se realiza así desde hace siglos. La Torá es lo que la mayoría de la gente conoce como Pentateuco).

    Cada semana se lee una porción de la Torá, a esta sección se le llama Parashá. Al finalizar el servicio se lee la Haftará, una porción de los Profetas (Neviim), que incluye los libros: Josué, Jueces, 1 y2 Samuel, 1 y2 Reyes, Isaías, Jeremías, Ezequiel y los doce profetas menores, que cuentan como un solo libro (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahum, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías).

    Se cree que la lectura de la Haftará viene de la época del rey Antíoco, cuando estaba prohibido leer la Torá pero no los Profetas.

    Tanto para la lectura de la Torá como la oración en grupo, se necesita que haya un minián, un mínimo de 10 varones judíos. En las comunidades conservadoras se cuenta también a las mujeres, en las reformistas por lo regular no se requiere minián.

    Se suele llamar a siete personas (en las comunidades liberales pueden ser menos) para que tengan el honor de leer la Torá.

    Durante los servicios en que leemos la Torá, se acostumbra que en el momento en que se levanta la Torá los fieles se ponen de pie, y cuando a Torá se posa las personas se vuelven a sentar.

    En el momento en que se abre el arca que contiene los rollos de la Torá o cuando e pergamino se pone en alto, los fieles permanecen de pie, con excepción claro de quienes tienen alguna discapacidad o problema de salud.

    Hay varias oraciones comunes para la mayoría de los servicios. La primera es el Shemá:


    Shemá Israel Adonai Elohéinu Adonai Ejad.

    "Escucha Israel, el Eterno es nuestro Dios, el Eterno es uno".

    Y amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.


    Una segunda oración para el servicio es la Amidá, que se recita generalmente en silencio y de pie. En esta oración le pedimos a Dios que nos dé paz y nos ayude a resolver muchos de los problemas y situaciones personales que enfrentamos.

    El Aleinu es una oración que ve el futuro como un tiempo de esperanza y paz, recordándonos al mismo tiempo que debemos alabar a Dios.

    El Kadish ensalza la majestad y el reino de Dios, se recita varias veces durante el servicio. Aunque no tiene nada que ver con la muerte, el Kadish se recita tradicionalmente mientras se recuerda al que ha partido.

    Sobre el rabino, no todas las comunidades tienen los recursos suficientes para contratar a uno (sí, los rabinos son maestros y guías espirituales, pero también son empleados de las comunidades), de manera que en aquellas en donde no hay un rabino contratado los servicios son dirigidos por algún miembro prominente de la comunidad.

    Lo mismo pasa con el cantor. Gran parte del culto dentro de la sinagoga es cantado, el papel del jazán (cantor) consiste en encabezar a la congregación en ciertas partes de la oración o, en su defecto, él mismo cantarlas; sin embargo, no todas las comunidades tienen dinero suficiente para contratar un jazán, en estos casos se suele pedirle a una persona que dirija la oración, aunque no se le da el título de cantor.

    Por cierto, todas las bendiciones y oraciones están en hebreo, aunque en las comunidades liberales se suele usar un sidur con la pronunciación fonética y la traducción en el idioma natal de la comunidad. Así que no debes tener miedo a entender el servicio.

    viernes, 2 de mayo de 2014

    PASOS PARA CONVERTIRSE AL JUDAÍSMO

    Los siguientes son, de manera general, los pasos para convertise al judaísmo:



    PASO 1: SER ACEPTADO POR LA COMUNIDAD Y EL RABINO


    La mayoría de las personas que desean convertirse buscan primero un rabino. Por supuesto él les atenderá y resolverá sus dudas; pero en realidad, más importante que el rabino, es la comunidad.

    El judaísmo implica un estilo de vida muy comunitario, prácticamente todas las fiestas se celebran en comunidad y familia. Aunque el rabino te convirtiera, si no has sido aceptado en alguna comunidad simplemente no podrás practicar tu judaísmo a plenitud. De hecho, los rabinos no comienzan con el proceso de conversión con nadie que no ha sido aceptado dentro de la comunidad.

    En México por ejemplo, la ortodoxia no realiza conversiones, salvo por la comunidad sefaradí. Abraham Palti, el rabino de esta comunidad, es muy claro al decir que en este país no hay un medio ambiente adecuado para practicar el judaísmo, y que en muchas comunidades sí existe cierto tipo de discriminación hacia el converso (cosa que no debería de pasar pues existe la mitzvah "y amaréis al Guer", al converso, pero en la realidad sí llega a suceder) o no hay una aceptación total. Por ese motivo NO convierte a nadie, a menos que esa persona tenga la absoluta intención de migrar a Israel, en donde no se mira con rareza a los judíos religiosos y en donde hay tanta diversidad que nadie se preocupa del origen del judío.

    Si acudes al Movimiento Masortí, te dirán que es mucho más sencillo hacer la conversión si conoces a alguien de la comunidad.

    Igualmente en la Reforma deberás pasar por una entrevista con la comunidad y ser aceptado antes de iniciar tus estudios para conversión.

    Prácticamente todas las comunidades tienen algún consejo directivo, de manera que el primer paso sería contactar con este órgano y explicarles tu inquietud de pertenecer a la comunidad. Si ven que eres sincero, seguramente no habrá ningún problema en que te acepten, después de ser aceptado ellos mismos se pondrán en contacto con el rabino y te guiarán en los siguientes pasos.


    PASO 2: COMPLETAR SATISFACTORIAMENTE EL CURSO DE INTRODUCCIÓN AL JUDAÍSMO


    El curso de introducción al judaísmo tiene una duración variable. En la ortodoxia suele pedirse un mínimo de dos a tres años, en la reforma mínimo uno.

    Lo cierto es que la duración depende de los avances y el compromiso del alumno(a). Hay personas que llevan toda su vida estudiando de judaísmo y el proceso es mucho más rápido, y hay quienes saben muy poco y les cuesta más trabajo. Cada quien a su propio ritmo.

    Eso sí, en cualquier línea que elijas deberás comprometerte con el curso de manera debida: respetar los horarios que te se te pidan (varían de comunidad en comunidad, puede ser una vez a la semana o todos los días), pagar el costo del curso o la membresía requerida (de estos donativos se mantiene la comunidad), no faltar (quien realmente está interesado no se ausenta), estudiar con ahínco y leer todos los documentos.


    PASO 3: APROBAR UN EXAMEN FINAL EN DONDE SE DETERMINA SI LOS CONOCIMIENTOS Y LA ACTITUD DEL CANDIDATO SON LOS ADECUADOS


    No hay mucho que explicar al respecto, en cualquier ámbito te hacen un examen final para medir tu grado de conocimiento. El judaísmo no es la excepción, de alguna manera debes demostrar que realmente te has involucrado en la tarea de aprender la historia, fiestas, costumbres, tradiciones, del pueblo al que aspiras pertenecer.


    PASO 4: COMPARECER ANTE EL BEIT DIN O TRIBUNAL RABÍNICO


    A pesar de que pueda parecerte lo contrario, la conversión no es una decisión unilateral. Tú no puedes sólo decir "quiero ser judío" para que lo seas, también debe haber una respuesta del otro lado, es decir, el pueblo de Israel también tiene que aceptarte dentro de sus puertas.

    Esta es la función del Beit Din, que deberá estar conformado por tres rabinos que se adhieren fielmente a la Torah y cumplen con sus mitzvot.

    Ante el Beit Din, el candidato deberá comparecer y responder las preguntas que se le hagan, orientadas fundamentalmente a reconocer sus sinceras intenciones respecto a convertirse y unirse al pueblo judío, y a medir que su grado de conocimiento y práctica sea adecuado.


    PASO 5: REALIZAR EL BRIT MILÁ O ATAFAT DAM BRIT


    En los hombres es necesario realizar el Brit Milá (el pacto de la circuncisión), la circuncisión ritual que es la señal del pacto que Dios hizo con Abraham, el padre del pueblo judío.

    Como está escrito: "Este es mi mandamiento que observarás entre Mi y tú y tus hijos después de ti, de circuncidar a todos los varones. Circuncidarás la carne de tu prepucio, y será una señal del pacto entre Yo y tú".

    El Atafad Dam Brit, es una circuncisión simbólica que se hace en los casos en donde ya hay previamente una circuncisión médica, o bien, en aquellos raros casos en donde la persona nació sin prepucio. El ritual en este caso consiste en hacer una pequeña incisión de manera que deje caer una gota de sangre de la piel ubicada debajo de la cabeza del pene.


    PASO 6: INMERSIÓN RITUAL EN UNA MIKVE


    Una mikve es una fuente alimentada por agua de lluvia. Sumergirse en sus aguas es uno de los rituales purificadores que se realiza en diferentes momentos de la vida (particularmente las mujeres casadas lo hacen después de la menstruación), uno de ellos es el de la conversión.

    Antiguamente las inmersiones se realizaban en arroyos, ríos y mares. Las mikvaot modernas son una especie de piscinas alimentadas con agua de lluvia mediante piletas especiales para este fin.

    La tevilá en la mikve es parte del ritual de conversión tanto para hombres como para mujeres, y señala su nuevo nacimiento como ahora miembros del pueblo judío. El medio acuoso representa en este contexto el útero del cual la persona renace.


    PASO 7: FIRMA DE TEUDAT GUERUT


    Finalmente se firma el certificado de conversión en donde consta el nombre hebreo de la persona ahora judía. Es una constancia de que se ha realizado y completado el proceso de la manera adecuada.


    PASO 8: REGISTRO DEL CERTIFICADO


    Se suele registrar el certificado de conversión ante la organización judía a la que esté adscrita la sinagoga de acuerdo a la corriente que se siga (ortodoxa, conservadora o reformista).

    jueves, 1 de mayo de 2014

    JUDÍOS POR ELECCIÓN DOCUMENTAL

    "Judíos por elección" es un documental argentino producido por Matilde Michanie. Contiene precisamente, testimonios de personas que se convirtieron al judaísmo en sus diferentes corrientes. Yo lo recomiendo ampliamente para que tes de una idea general del proceso de cambio rumbo a tu nueva vida.



    "Cuando viene uno que quiere convertirse, le decimos: Para qué quieres problemas. Es muy difícil... por qué quieres buscar problemas, y es una realidad, buscan problemas".


    Así comienza el documental "Judíos por elección", tratando de explicar lo difícil que es, no sólo convertirse al judaísmo, sino llevar una vida judía.


    Sin embargo, convertirse no es imposible:


    "Si los golpes son suficientemente intensos la puerta se abre, y si quienes golpean muestran sinceras intenciones, algunos logran traspasarla".


    ¿Qué es ser judío?


    Para los ortodoxos, el judaísmo pasa por dos componentes: la familia y la identidad. Por eso se dice que un judío es aquel que nace de una madre judía, o se convierte al judaísmo. Los conservadores creen en lo mismo.

    El Movimiento Reformista varía ligeramente: Un judío es aquel que es hijo de madre o padre judíos, o se convierte al judaísmo. En el caso de los hijos de los matrimonios mixtos, estos se consideran judíos y más adelante deberán pasar por el ritual de confirmación para dejar en claro que desean continuar con una vida judía e ingresar a la comunidad.

    Dentro de a ortodoxia, hay países en donde está absolutamente prohibido hacer conversiones. Argentina, por ejemplo, es uno de esos casos. Entre 1880 y 1930, la comunidad judía de Argentina comenzó a crecer, aumentaron también los matrimonios mixtos y el miedo a la asimilación. Así pues, para mantener la cohesión de la comunidad, los rabinos locales emitieron un edicto en el que se prohibían las conversiones "por toda la eternidad".

    Aunque claro, estas prohibiciones no aplican en el resto de las comunidades judías. Por supuesto, para la ortodoxia, las conversiones realizadas desde la reforma y el movimiento conservador no son válidas, lo cual desata toda una polémica en cuanto a los rabinos que realizan las conversiones en diferentes corrientes y en donde serán aceptados posteriormente los conversos.

    Aunque en todas las corrientes se otorga un certificado en donde consta que ahora se es "judío para todo", muchos de estos papeles se llegan a considerar inválidos según la corriente a la que se desee ingresar.

    Además de la familia y la identidad, el componente fundamental para la vida judía es la acción: cumplir con las mitzvot.

    La conversión no es un proceso individual. El individuo sí, tiene que expresar su deseo de convertirse en parte del pueblo judío, pero el pueblo judío también tiene que hacerle saber que lo acepta en la comunidad. Esto se hace mediante un tribunal rabínico.

    Los siguientes son los testimonios del documental "Judíos por elección":


    El caso de Silvia


    Ella no era religiosa, tenía una vida normal, estaba separada y tenía una niña. En algún momento comenzó a relacionarse con gente judía en el mundo laboral, ahí conoció a su futuro esposo: un judío no practicante.

    Su vida era feliz, pero sentía que le faltaba la parte espiritual. Pensando en que la sociedad donde se había educado era "judeo-cristiana" decidió investigar más sobre los orígenes de su cultura y tradición.

    Silvia quería saber qué era el judaísmo, así que estudió durante un año. Al final del curso se podía terminar con un proceso de conversión. Tanto ella como su familia se incorporaron a una comunidad, y Silvia quedó impresionada con esa forma de vivir el judaísmo, cada día quería saber más y más.

    Decidió convertirse dentro de la ortodoxia y tener el Beth Din en Israel para minimizar los problemas y cuestionamientos que suele haber con respecto a otras corrientes, y también para que a sus futuros hijos no se les cuestionara su identidad judía; sin embargo, la mayor parte de sus estudios los llevó a cabo en el movimiento conservador, dado que todas las corrientes te enseñan la tradición y las 613 leyes, es en la práctica de estas mitzvot en donde se presentan las diferencias.

    Durante el proceso Silvia tuvo muchísimas dudas, se preguntaba por qué estaba colocándose ella misma todas esas restricciones, al fin se convenció de que no eran tales ya que era perfectamente capaz de cumplirlas y nada en la Torah está de más.


    El caso de Uriel


    Él nació en Argentina. A los 14 años se mudó con su familia a Estados Unidos por motivos económicos, allá estudió, se casó, tuvo hijos y nietos.

    Trabajó, fue capitán de barco y estando allá comenzó su búsqueda espiritual. Se acercó a diversas religiones, pero nada lo llenaba... hasta que conoció el judaísmo.

    Entonces se fue de Estados Unidos para profundizar en su camino espiritual. Habló con su familia, quienes lo comprendieron pero no lo siguieron. Él se fue solo y comenzó su proceso de transformación, primero de una forma física, luego en su manera de pensar, de hablar, en el estilo de vida.

    Uriel llegó a Argentina en donde buscó un rabino. Se encontró con dos diferentes quienes le dijeron que en Argentina no se podía hacer conversiones. Así que Uriel buscó la conversión dentro del Movimiento Reformista: "prefería tener una conversión no ortodoxa que no tener ninguna conversión".

    A pesar de haberse convertido dentro de la reforma, Uriel llevó una vida judía ortodoxa.

    Uriel Zevulun, fue el nombre que eligió para su nueva vida. Uriel significa "Él es mi luz" y Zevulun "De ahora en adelante".

    Para Uriel, lo más difícil fue tener que separarse de su familia; sin embargo, sus hijos ya eran adultos cuando él tomó la decisión de convertirse, nada les faltaba, y por supuesto mantiene contacto con ellos.


    El caso de Adar


    Su papá era muy religioso, y la conversión fue muy difícil de aceptar para su familia. Sentían que Adar no sólo estaba cortando de tajo con sus raíces y con lo que le habían enseñado toda la vida, sino que no se aceptaba a ella misma, que no estaba conforme con lo que ella y sus padres eran.

    Tenía una obsesión con el judaísmo, todos sus amigos y novios siempre fueron judíos. Le tomó tiempo a la familia de Adar entender que lo que ella hacía no era tratar de separarse de su familia, sino que se trataba de una búsqueda espiritual personal.

    Incluso Adar, al principio no se daba cuenta de su propia búsqueda. La primera vez que su padre le preguntó si se convertiría, ella lo negó rotundamente, en cambio le explicó que en realidad lo que deseaba era vivir dentro de la kedushá, la santidad, seguir haciendo las acciones mundanas que se hacen día con día, pero volverlas santas.

    Para Adar, el proceso de conversión duró 11 años que transcurrieron por diferentes etapas de estudio y reflexión.

    El día que ella tuvo que sumergirse en la mikve, estaba llena de temor ante el futuro, miedo a no ser una buena judía, a no saber transmitir los valores judíos a sus hijos y que ellos terminaran reclamándole su conversión. Finalmente decidió tomar ese regalo que Dios le estaba haciendo.


    El caso de Iosef y Batia


    Cuando Batia conoció a Iosef, él estaba buscando sus orígenes en el judaísmo. Sus abuelos y su madre lo habían educado en los valores bíblicos, desde pequeño él había crecido con las historias de los profetas y los patriarcas.

    Entonces Iosef y Batia comenzaron a buscar el contacto con la vida judía, acudir a la sinagoga, escuchar la liturgia. Batia sentía tan familiar la experiencia, como si ya hubiera pasado por ello antes.

    La familia los comenzó a rechazar, se empezó a alejar tras la decisión de convertirse. Aunque entendían por qué, a Iosef y Batia les era difícil aceptar esto, por eso creen que para ser judío hay que ser una persona muy fuerte.

    Ellos se convirtieron dentro del movimiento Masortí (conservador), pero están conscientes de que si desean vivir en Israel, tendrán que "regularizarse" dentro de la ortodoxia.


    El caso de Iosef

    Cuando él tenía 13 años sus padres se divorciaron, le habían enseñado toda la vida que el amor lo podía todo y un día simplemente le dijeron "el amor se acaba". Se volvió escéptico, aprendió que no podía creer siempre en todo lo que le decían, en algún momento terminó por no creer en nada.

    La vida continuó, él se dedicó a estudiar idiomas. Un buen día, por azares del destino, terminó estudiando hebreo. Se inscribió en diversas instituciones para profundizar más en sus estudios, ahí conoció a su novia, una judía no practicante a quien siempre le insistió para que le enseñara más sobre ese mundo del judaísmo que estaba empezando a conocer gracias a la lengua hebrea.

    Iosef decidió convertirse y no faltó quien pusiera en tela de juicio su interés genuino. Pensaban que lo hacía por su novia, por tratar de ser aceptado por la familia de ella.

    Primero que nada Iosef averiguó si la conversión era una posibilidad real. De las diferente corrientes buscó una que no estuviera en los extremos, se decidió por el conservadurismo.

    Durante su encuentro con el tribunal rabínico, Iosef no tenía una sola duda de que esa era definitivamente la vida que deseaba.

    En el judaísmo Iosef encontró e modelo de vida justa que estaba buscando.


    El caso de Marcelo y Lorena


    Cuando Marcelo tenía 7 años, su abuela trabajaba con un judío. Este hombre le dejó una buena impresión en su vida, siempre diciéndole que tenía que poner su mejor esfuerzo porque así las cosas se querían más.

    En su mente, Marcelo asoció que la forma de ser de este judío -a quien consideraba una persona buena, trabajadora, siempre ayudando a los demás- era el camino adecuado para llegar a Dios.

    Marcelo decidió contactar a un rabino para iniciar la conversión, fue uno de los momentos más difíciles de su vida. El rabino trató en todo momento de convencerlo para que no se convirtiera. Marcelo le expresó lo difícil que había sido, tanto para Lorena como para él, el formar una familia, y de la inquietud que tenían ambos de criar a sus hijos como buenas personas y darles un buen ejemplo. El rabino decidió hablar con los dos.

    Para Marcelo, la conversión no se hace en el momento que realizas el examen, se hace mucho antes cuando tu vida misma comienza a dar un vuelco, una transformación. En su caso, él dejó la carnicería en la que trabajaba para tener más tiempo y respetar shabat, comenzó a rezar más, aprendió a confiar a Dios cada aspecto de su vida y su familia.

    La familia de Marcelo y Lorena, sus padres, hermanos, primos, no entendían la decisión de convertirse y hubo cierto rechazo.


    El caso de Aharón

    Aharón tuvo una infancia normal en una familia no judía, era hijo único. Al llegar a la secundaria, sus padres decidieron inscribirlo en un colegio religioso.

    Un día llegó al colegio un visitador de los salecianos buscando vocaciones. Aharón se entusiasmó, le gustaba el ideal de una vida altruista y entró al seminario. Posteriormente llegó al monasterio, y comenzó a preguntarse respecto a Dios, sus creencias en cuanto a la religión, tuvo experiencias místicas y comprendió que hay un sólo creador que gobierna el universo.

    Aharón estaba en medio de su vida monástica, cuando encontró una curiosidad: una Hagadá de Pesaj. Comenzó a estudiarla y memorizarla. Le llamó la atención que en muchas de las partes se hablaba de la reconstrucción del tercer templo, comprendió que los judíos guardaban muchas esperanzas. Todas estas cosas se convirtieron en pequeñas chispas que fueron llevando a Aharón por el camino del judaísmo.

    El primer año de su vida en el monasterio, Aharón comenzó a tener dudas, muchas de ellas relacionadas con la congruencia de la Iglesia. Decidió hacer una pausa, estudiar teología y, ya que estaba afuera, empezar a conocer el mundo judío. De manera que se inscribió en la escuela hebrea y a estudiar el idioma hebreo.

    Así Aharón comenzó a conectarse con la comunidad judía. Un día se encontró con un rabino y le expresó su deseo de convertirse. Él explicó como era el proceso pero también le dejó en claro que no era necesario que se convirtiera, pues eso no lo haría una persona mejor o más santa, que Dios igual lo amaría pues es un Dios universal y no sólo de los judíos. Esta libertad lo atrajo mucho más.

    Pronto Aharón descubrió que había diversas líneas del judaísmo, y que si se convertía en una línea para la otra no sería considerado judío. Eso le causó ansiedad y desconcierto, así que decidió convertirse dentro de la ortodoxia, la cual era reconocida por todas las corrientes.

    Debido a que gran parte de su vida él había tratado de encontrar a Dios y descubrir la paz, decidió nombrarse a sí mismo con el nombre hebreo de Aharón.

    El día de su encuentro con el tribunal rabínico, le preguntaron porque ahora quería ser judío después de haberse considerado como católico. Él simplemente dijo: "No hay un motivo, sé que no hay ninguna razón para que yo me convierta al judaísmo, pero no puedo evitarlo, es lo que soy".


    ¿Por qué convertirse al judaísmo?


    Dice el Talmud que una persona que desea convertirse es porque ya en el pasado se trataba de un alma que estuvo presente en la entrega de la Torah en el monte Sinaí. Es decir, es un alma judía que buscar retornar a su pueblo.

    "Habéis, pues de amar al extranjero, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto".
    (Deuteronomio 10:19)


    *Nota: Puedes buscar el documental en Youtube o descargarlo directamente aquí (2.29 GB).